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“Acumulan papel higiénico”: un duro artículo de The Wall Street Journal explicó las estrategias de los argentinos contra la inflación

El prestigioso medio estadunidense detalla cómo los ciudadanos hacen frente a la segunda tasa más alta del mundo. Con un tono ácido, la publicación da cuenta de las estrategias para hacer frente al aumento de los precios

La alta inflación que vive la Argentina, -alcanzó el 50,9% en 2021 según el Indec y se espera que llegue al 60% este año según el Relevamiento de Expectativas del Mercado que elabora el Banco Central- no deja de sorprender en todo el mundo. Esta vez quedó reflejado en un artículo del Wall Street Journal titulado ¿La inflación te deprimió? Al menos no vives en la Argentina”. Allí el prestigioso medio estadounidense explica cómo los argentinos están acostumbrados a convivir con una inflación de dos dígitos por año y detalla las estrategias de las personas para intentar ahorrar o llegar a fin de mes mediante compras anticipadas y otros artilugios como acopiar papel higiénico.

Si bien la inflación es un fenómeno que se está viviendo a nivel global como consecuencia de las crisis de la cadena de suministro, el fuerte gasto de estímulo y la guerra en Ucrania, la publicación también destaca el acostumbramiento de los argentinos respecto a la suba de precios.

El primer caso que cita el WSJ es el del comerciante Jonathan Faez, quien aconseja a las personas de todo el mundo obsesionadas con la inflación que se relajen. “Tengo amigos en Estados Unidos y España y me dicen que se están volviendo locos con su inflación anual de 5% o 7%”, comentó Faez, dueño de una tienda porteña de lencería al medio estadounidense. Y agregó: “¡Acá llegamos al 4% casi todos los meses!”.

Con el dinero depositado en una cuenta bancaria perdiendo valor rápidamente, los argentinos agotan sus cheques de pago casi tan pronto como los reciben. Un viaje al supermercado produce alimentos y suministros para una semana, desde productos no perecederos como champú y productos enlatados hasta carne congelada que se mete en los congeladores

El artículo afirma que la inflación alta en Argentina “es tan natural como los jugosos solomillos y los sensuales espectáculos de tango”.

En ese sentido, repasa el alza de precios a lo largo de los últimos años. “A fines de la década de 1980, el gasto público desbocado hizo que la inflación se disparara por encima del 3000%, y después de un período de relativa estabilidad, la cifra ha vuelto a subir, alcanzando el 6,7% solo en marzo, la más alta en 20 años”, destaca el artículo.

“Acá el 40% es normal”, afirmó Faez al WSJ, y agregó: “Cuando superamos el 50%, no nos asusta, simplemente nos molesta”.

La publicación explica que la mayoría de los argentinos desarrollan estrategias para hacer frente al aumento de los precios. “Con el dinero depositado en una cuenta bancaria perdiendo valor rápidamente, los argentinos agotan sus cheques de pago casi tan pronto como los reciben. Un viaje al supermercado produce alimentos y suministros para una semana, desde productos no perecederos como champú y productos enlatados hasta carne congelada que se mete en los congeladores”, afirma.

Foto: EFE/Demian Alday Estévez
Foto: EFE/Demian Alday Estévez

Asimismo, destaca que los argentinos buscan cambiar los pesos por dólares estadounidenses para cubrirse del alza inflacionaria. Entre otros artilugios para defenderse de la suba de precios el WSJ afirma que muchas personas solicitan préstamos que con el tiempo se vuelven más fáciles de pagar debido al debilitamiento del peso.

El artículo afirma que la inflación alta en Argentina “es tan natural como los jugosos solomillos y los sensuales espectáculos de tango”

En otro tramo del artículo, menciona el caso de Yolanda Mastripólito, una abogada de 70 años, que una de las tácticas que usa es pagar sus impuestos tarde, sabiendo que si pospone las cosas puede cubrir la cuenta con plata que tiene menos valor. “Ahorrás mucho dinero”, explicó Mastripólito al medio estadounidense.

Ahorrar en papel higiénico

Una de las personas indagadas por WSJ remarcó la importancia del stockeo de mercadería para hacerle frente a la suba de precios. “Vine a este mercado y compré todo el papel higiénico que pude para el mes, más de 20 paquetes”, dijo al WSJ Melanie Lichtensztejn, una estudiante universitaria de 24 años. Y no solo papel higiénico, también había artículos de limpieza, bebidas embotelladas y leche. “Trato de comprar todo lo que puedo porque sé que el próximo mes costará más comprar”, dijo.

Otro caso citado por el medio es el de Sofía Finot, empleada en un puesto de frutas en las afueras de Buenos Aires. Finot afirmó que sus competidores luchan contra la inflación agregando agua y hielo a sus batidos de frutas. “¡Es más agua, menos fruta!” dijo, y agregó que no recurre a tales tácticas, sino que confía en comprar fruta congelada para abastecerse antes de que los precios suban.

En tanto, otro caso mencionado en el artículo es el del carnicero Exequiel García, quien trabaja en el Sur del país. La publicación menciona la estrategia cómica a la que recurrió, colocando letreros escritos a mano fuera del comercio con frases como “Mira nuestros precios y llora” y “¡Come carne en Semana Santa! No es un pecado”.

En otro orden, el WSJ cita al Instituto Argentino de Análisis Fiscal, para indicar que Rusia ocupó el primer lugar en el ranking de inflación mundial en marzo y que Argentina fue el segundo.

“Venezuela, que no publica regularmente datos fiscales pero los economistas creen que tiene una tasa de inflación anual del 251%, no es incluido en las estimaciones del instituto”, aclara el artículo.

Dejar de comprar carne, buscar descuentos y hasta ahorrar en cripto

El artículo menciona también otras alternativas a las que recurren los argentinos a la hora de evitar que los pesos que ganan pierdan valor adquisitivo. Con la caída del peso y el aumento de la inflación, los trabajadores cobran cada vez más y ahorran en criptomonedas, afirma el WST.

Prefieren el activo volátil de bitcoin en lugar del peso, donde saben que siempre perderán”, dijo al medio Damian Di Pace, de Focus Market.

En ese sentido, el artículo destaca que los argentinos que no se contagiaron de la fiebre bitcoin buscan otras formas ingeniosas “de estirar su asediado peso”.

Luego cita el caso de Raúl Ramos, de 36 años y trabajador de la construcción, quien dice que él y su esposa buscan ofertas en la tienda gigante Carrefour que les gusta.

Fotografía de personas revisando precios de productos en un supermercado hoy, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Demian Alday Estévez
Fotografía de personas revisando precios de productos en un supermercado hoy, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Demian Alday Estévez

“Vengo a Carrefour a buscar ventas del 25% al 50%”, dice, y explica que al comienzo del año escolar todo, desde libros hasta mochilas y cuadernos, era tres veces más caro que el año pasado. “No lo hago para ahorrar. Lo hago para tener dinero a fin de mes. Estoy acostumbrado a la lucha”, señala.

En tanto, María Oyhanarte, de 67 años, y su esposo, Gustavo Pastrana, de 68, admiten que la lucha contra la inflación es una batalla perdida y explican que tuvieron que dejar de consumir algunas de las cosas que habían comprado en el pasado como la carne.

Asimismo, la publicación da cuenta de cómo muchas personas en Argentina compran en cuotas, desde comida hasta ropa y artículos para el hogar.

Cecilia Luna, de 50 años, dice que su ingreso mensual por trabajar como encargada en un edificio no es suficiente, por lo que compra lo que necesita en pequeños pagos que se extienden durante largos períodos de tiempo. Por el momento, “su familia está construyendo una pequeña casa en una comunidad pobre en las afueras de Buenos Aires”, señala el artículo.

“Todo el material de construcción lo estamos comprando en cuotas, dice Luna, señalando que el material para el techo se paga a 12 meses, sin intereses. “Somos expertos en la economía para poder llegar a fin de mes”, dice Luna. “De esa manera, podemos mantener la calma y no tener que pedir dinero prestado”, concluye.

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