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Cambio de sexo en la Iglesia: Alemania lleva al máximo el debate por las “mujeres curas”, el mayor cambio en dos mil años

Cambio de sexo en la Iglesia: Alemania lleva al máximo el debate por las “mujeres curas”, el mayor cambio en dos mil años

la Iglesia alemana analiza en asambleas una enorme transformación, que el Vaticano rechaza tajantemente. El sacerdocio de las mujeres es la modernización que promueve la Iglesia alemana con un Sínodo Nacional que defiende el más profundo cambio histórico en dos mil años. La pandemia que castiga al mundo revuelve todo. También el Camino Sinodal de la Iglesia alemana,

la Iglesia alemana analiza en asambleas una enorme transformación, que el Vaticano rechaza tajantemente.

El sacerdocio de las mujeres es la modernización que promueve la Iglesia alemana con un Sínodo Nacional que defiende el más profundo cambio histórico en dos mil años.

La pandemia que castiga al mundo revuelve todo. También el Camino Sinodal de la Iglesia alemana, que sigue adelante con su revolución de dos años pero que debió dispersar, debido a las medidas de seguridad, a la asamblea prevista en Frankfurt este mes, dividiéndola en cinco ciudades. Las otras cuatro son Berlín, Munich, Dortmund y Ludwigshafen.

El efecto fue el de aumentar las expectativas y los debates en torno a los temas de fondo propuestos por el Camino Sinodal, que constituyen en su conjunto la voluntad de hacer el más profundo cambio histórico en la Iglesia universal.

Pero la Iglesia se niega a cambiar de sexo. Este es el meollo más difícil del “aggiornamiento” de fondo que busca el debate alemán. Porque todos los retrasos se resumen en el más importante: poner en un pie de igualdad a la otra mitad del cielo, las mujeres, que suman más de la mitad de la institución católica.

Ahí está la clave que abre las otras llaves. Y es la más difícil, porque como en ningún otro tema, en la decisión de mantener marginadas totalmente del poder eclesiástico a las féminas, reside la inmovilidad que sigue dominando la estructura de la Iglesia Universal.

La Iglesia mantiene  marginadas totalmente del poder eclesiástico a las mujeres. Foto: ANSA

La Iglesia mantiene marginadas totalmente del poder eclesiástico a las mujeres. Foto: ANSA

En las reuniones sobresalió como siempre el tema de los temas. Karin Kortmann, vicepresidente de los Católicos Alemanes, el poderoso ZDK, dijo que el tema central de las cinco asambleas ha sido la discusión del papel de las mujeres en las instituciones eclesiásticas. “Es una cuestión vital para la iglesia. Si no encontramos una solución, más personas la abandonarán”.

En 2018-2019, medio millón de católicos se borraron de los elencos de pertenencia que exige la legislación germana.

El obispo de Erfurt, Ulrich Newymeyr, intentó parar la oleada recordando que “como obispo siempre estaré atento a la unidad de la iglesia”. “Tenemos que admitir que hay tantos países donde es inimaginable que se discuta como estamos haciendo en Alemania”.

Otro obispo, Hinz Gunter Bongartz, de Ildesheim, dijo que en cambio los tiempos están maduros. “Creo que lo que tenemos que decir sobre el Evangelio debe ser compatible con la vida cotidiana. Y esta competencia no la tienen solo los hombres consagrados”.

Frente a las sedes de las cinco asambleas se reunieron muchas mujeres con carteles que decían: “Yo también quiero ser cura”. Hasta alguna, más ambiciosa, propuso: “De grande quiero hacer la papisa”.

Monjas visitan la Basílica de San Pedro. Foto: AFP

Monjas visitan la Basílica de San Pedro. Foto: AFP

La difusión de los debates promete mucha más participación en la próxima asamblea, en Frankfurt, del 4 al 6 de febrero de 2021. Se espera que la pandemia haya aflojado para entonces en Alemania y haya más libertad de movimiento.

Tema cerrado

El Papa Francisco ya declaró cerrada la cuestión del sacerdocio femenino. Tras el Sínodo sobre el Amazonia, donde se esperaban grandes novedades, como el diaconado de las mujeres y aperturas restringidas al sacerdocio de hombres casados, como pidió la misma asamblea sinodal al Papa. La respuesta negativa desilusionó a muchos en la Iglesia alemana donde parecen mayoría los obispos partidarios de la ordenación sacerdotal de las mujeres.

Al parecer, el parate de Francisco, que adhirió al punto final que sobre el tema de las féminas curas puso “en modo infalible” el Papa Juan Pablo II en 1994, ha decidido a un consistente bloque en el Camino Sinodal germano a “ser realistas y pedir lo imposible”.

Este era el lema que tan popular se hizo en la París de la revolución juvenil del ’68.

Franz Jung, obispo de Wurzburg, quien defiende que los curas puedan casarse, señaló que “a largo plazo creo que la cuestión de la ordenación de las mujeres continuará a presentarse continuamente en la vida de la Iglesia”. “Los jóvenes van más alla de nuestras consideraciones teológicas y hacen una cuestión de justicia y participación”.

Monjas en una catedral en Burkina Faso. Foto: Reuters

Monjas en una catedral en Burkina Faso. Foto: Reuters

El potente argumento que desde Roma fue recordado a los alemanes destaca que la Iglesia reconoce la imposibilidad de ordenar a las mujeres porque “pertenece a la sustancia de sacramento de la orden”.

“La Iglesia no tiene capacidad de cambiar esta sustancia, porque a partir de los sacramentos de Cristo, ella fue generada como Iglesia”, advirtió la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Una alta autoridad femenina, prior de la abadía de Tutzing, en Baviera, respondió que “me sorprende que la presencia de Cristo haya sido reducida al sexo masculino”.

Los abusos sexuales de 2010

La decisión de promover el Camino Sinodal de “conversión y renovación”, fue consecuencia directa de los graves escándalos por abusos sexuales que la iglesia germana vivió a partir de 2010. El cardenal Reihnard Marx, que hasta enero pasado fue presidente de la Conferencia Episcopal nacional, destacó que este punto de partida obliga a un proceso espiritual de conversión. “En juego está el futuro de la fe y de la Iglesia en Alemania y la necesidad de recuperar credibilidad.”

Monjas y fieles en San Pedro. Foto: AP

Monjas y fieles en San Pedro. Foto: AP

El cardenal Marx, amigo del Papa argentino, dijo que Franciso “nos impulsa a discutir” y que “no habrá un final de este camino Sinodal porque este es un nuevo modo de ser Iglesia”.

A las objeciones de que están cerradas las cuestiones de la ordenación sacerdotal de las mujeres y del celibato de los curas, el cardenal Marx respondió: “La discusión no está cerrada”.

La alternativa es una gran frustración: el cardenal de Colonia, Rainer Maria Woelki, advirtió que el peligro es que el camino emprendido por los obispos alemanes lleve al cisma de “una iglesia nacional alemana”.

En Alemania el impulso del Camino Sinodal está creando comités esparcidos en todo el territorio, formados incluso por teólogos y teólogas en apoyo de las reformas. El arzobispo de Hamburgo dijo que “la perspectiva histórica no es todo”. “Hay que permitir la discusión del tema de la ordenación de las mujeres.”

Para el arzobispo de Hamburgo,  "hay que permitir la discusión del tema de la ordenación de las mujeres". Foto: EFE

Para el arzobispo de Hamburgo, “hay que permitir la discusión del tema de la ordenación de las mujeres”. Foto: EFE

La mayoría de los teólogos se interrogan acerca de si ser hombre sea el único factor decisivo para la encarnación de Cristo y el sacramento de la ordenación.

El Camino apunta a hacer que los temas en debate en el Sínodo alemán queden en el centro de los debates también a nivel de la Iglesia universal. El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Georg Baetzing, obispo de de Limburg, afirmó: “No creo que la existencia de sacerdotes casados dañe a la Iglesia”.

Los que promueven el Sínodo nacional de dos años están seguros de que cuando concluyan las asambleas y se redacten las conclusiones finales, muchos temas continuarán sin solución. Pero se lanzará un llamado a un futuro Sínodo Mundial de Obispos, “que algún Papa convocará”, para afrontar de una buena vez temas como la ordenación sacerdotal de las mujeres.

Según la teóloga Agnes Wruckett, una voz muy escuchada incluso por el mismo Papa Francisco, cuando se llegue a ese momento decisivo en la vida de la Iglesia “se podrá romper el techo de cristal” que impone la Iglesia inmóvil.

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