Los autores señalan que las principales limitaciones del ensayo son el pequeño tamaño de la muestra, la duración relativamente corta y la falta de un grupo de control aleatorio, lo que limita la capacidad de detectar reacciones adversas más raras a la vacuna o de proporcionar pruebas sólidas de su capacidad para generar una reacción inmunológica.

En la ciudad de Wuhan ya ha comenzado la fase 2 del ensayo para determinar si los resultados pueden reproducirse y si hay algún evento adverso hasta seis meses después de la vacunación. Allí participan 500 adultos sanos, 250 voluntarios a los que se les administró una dosis media, 125 a los que se les administró una dosis baja y 125 a los que se les dio un placebo como control. Además, y por primera vez, se incluyó a participantes mayores de 60 años, una importante población objeto de la vacuna.

Mientras tanto, a principios de esta semana, la farmacéutica estadounidense Moderna informó de los resultados “positivos” de su vacuna también en una primera fase de experimentación. Según la empresa, la vacuna mostró “potencial para evitar la enfermedad de Covid-19” en humanos.