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China busca dominar el cambio climático en 2049

China anunció en septiembre del año pasado en su condición de mayor emisor de dióxido de carbono (CO2) del mundo -responsable de 28% del total de la emisión global- que se propone obtener el pico de la emisión en 2030 y la neutralidad completa (compensación entre emisión y absorción) “antes de 2060”.

El calendario estratégico de la República Popular en el siglo XXI tiene dos aniversarios fundamentales, uno en 2021 y el otro en 2049, que son los 100 años de fundación del Partido Comunista (PCCh) y el  primer siglo de vigencia de la República Popular.

El objetivo del primero, ya cumplido, era terminar con la pobreza extrema y sus consecuencias principales, dentro de una “sociedad medianamente próspera”.

En 2020, fueron absorbidos los últimos 3 millones de integrantes de la pobreza extrema –de los 800 millones que eran en 1978-, y comenzó a revertirse nítidamente la tendencia a la polarización en términos sociales, así como la disparidad creciente entre las provincias costeras y las del Interior, sobre todo las del Noroeste, lo que es igualmente importante.

Esto significa que el ingreso per cápita de la población superaría US$12.500 anuales a fin de año, y la República Popular ingresaría a partir de ese momento en el segmento de los “países medianamente prósperos”, dejando atrás a la categoría de los “emergentes”, que son los propensos a caer en la trampa (el estancamiento) de los “ingresos medianos”.

En 2049, cuando se cumplen 100 años de la proclamación de la República Popular por Mao Tse Tung, China aspira a convertirse en un país “moderno, plenamente próspero y socialista”.

Esto puede cuantificarse en términos de la “economía digital”, que es la digitalización completa de la manufactura y los servicios, y que hoy asciende a 40% del PBI y treparía a 100% en 2050, que es el porcentaje que tiene EE.UU hoy.

Entre uno y otro aniversario hay un punto de inflexión que es 2035, que es el momento en que la condición de país “medianamente próspero” se habría alcanzado plenamente, lo que implica que el conjunto de la Nación –en términos de ingresos y regiones- estaría integrado por completo.

A partir de entonces, una vez alcanzado este punto de partida común, China estaría en condiciones de lanzarse como unidad a la gran hazaña de 2049, que es la de convertirse en un país altamente competitivo e innovador, fundado en una economía 100% digital, y por cierto con una identidad profundamente “socialista”.

Esta es la premisa sobre la que parte Xi Jinping para proclamar la neutralidad carbónica “antes de 2060”, situación en la que se encontraría en el primer centenario de la fundación de la República Popular.

La razón es ésta: la “economía digital” es sinónimo de la Cuarta Revolución Industrial (CRI), e implica en primer lugar una caída sistemática del costo de la producción por unidad de producto, y en especial de la energía.

Así, en los últimos 10 años, el costo de la electricidad solar ha caído más de 90%, y un porcentaje superior a 60% los de la energía eólica, en tanto que los valores de las baterías fabricadas con litio han disminuido 87% en este periodo.

Esto sucede cuando este fenómeno de los costos decrecientes acelera su intensidad al ritmo de la digitalización; y por eso desaparece la necesidad de los subsidios.

Es posible ahora fabricar sistemas eléctricos que funcionen con cero emisión de CO2, y que disponga de costos iguales o inferiores a los que utilizan combustibles fósiles. Esta es una tendencia que se acentúa vertiginosamente en los próximos 10/15 años.

La Cuarta Revolución Industrial expande sistemáticamente la “economía digital”, y por esta vía multiplica el proceso de “descarbonización” del mundo.

De esta manera se define la fórmula del capitalismo avanzado en los próximos 30 años: CRI + “economía digital” + descarbonización = combate efectivo contra el cambio climático; y los dos países que van a la cabeza de esta transformación histórica son EE.UU., que ya es 100% digital, y China que aspira a serlo en 2050.

El costo de esta empresa revolucionaria seria 0,5% del producto global en 2050, que alcanzaría en previsiblemente ese momento a US$140 billones/US$160 billones.

Esto representa sólo para China US$2 billones por año en las próximas tres décadas, que es el promedio de lo que ya está gastando.

Mientras tanto, la situación del cambio climático se agrava sistemáticamente: entre enero y junio de este año las temperaturas de Siberia fueron 5°C por encima del promedio histórico; los incendios masivos provocados por las temperaturas extremas arrasaron Australia y California, en tanto la ola de calor mató a centenares de personas en el Norte de India; y China experimentó gigantescas inundaciones en el Sur y Centro del país, con lluvias incesantes que son las más elevadas desde que se llevan registros.

Es una carrera contra el tiempo. Pero aún así se puede ser “moderadamente” optimista, porque está históricamente comprobado que “…el capitalismo sólo se plantea problemas que puede resolver”, como dice Marx en el “Manifiesto Comunista”.

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