Al estar dentro de la actividad petrolera –que fue declarada servicio esencial dentro del decreto 297/20 del 19 de marzo, mediante el cual se dictó el aislamiento social, preventivo y obligatorio–, la exploración sísmica no es ilegal. Sin embargo, la organización ambientalista denuncia que la realización de esta práctica es “muy grave” por las consecuencias que trae al Mar Argentino, ya que los bloques licitados para la potencial explotación offshore, “se solapan con áreas que han sido identificadas como de alto valor de conservación por su riqueza ecológica y biológica, y han sido propuestas como Áreas Marinas Protegidas: Frente Plataforma, Rincón y Sistema Marino del Río de la Plata”, explicó Vueso.

La activista resaltó que, además, las pruebas sísmicas “son el primer acercamiento de una actividad altamente destructiva para los ecosistemas marinos y es más preocupante en un contexto de cambio climático, donde deberíamos reducir drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles”. La situación excepcional que vive el mundo por la pandemia, para ella, es una oportunidad para plantear un cambio en relación al medio ambiente: “Nos encontramos en un punto de inflexión de la historia a nivel global, y es momento de abandonar el modelo extractivista y de financiarización de la naturaleza”, afirmó.