Por la misma razón el Gobierno le exigió a Coca Cola que incluyera en el listado la gaseosa regular y no las versiones sin azúcar. La empresa mostró resistencia en un principio a aportar su producto estrella, que concentra el 75 por ciento de sus ventas de gaseosas, pero finalmente accedió frente al planteo de que, en todo caso, ingresara con las dos versiones de la bebida cola en Precios Cuidados. Así como ocurre con la Coca Cola regular, la presencia de primeras marcas busca garantizar el abastecimiento y la próxima extensión del plan a nivel nacional. En ese sentido, los funcionarios ya mantuvieron reuniones con las cámaras de supermercados que representan a las cadenas provinciales y a los autoservicios. Son la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA). Esos sectores trabajan en la elaboración de sus propias canastas de bienes para Precios Cuidados, con la inclusión de productos regionales que puedan garantizar un abastecimiento adecuado.

El acuerdo con la industria dejó en claro que los precios del programa no son ofertas con las cuales las empresas vayan a pérdida, sino que mantienen márgenes de rentabilidad positivos, pero acotados a la necesidad de parar el tren de la inflación. Por ese motivo, más el restablecimiento del IVA a la canasta básica tras la jugada electoral del macrismo, llevó a que algunos productos actualizaran sus valores. El pan lactal subió 17 por ciento, la harina 8, los fideos 12. Pero también hubo rebajas significativas en otros productos. Por ejemplo, en papel higiénico fue de hasta 40 por ciento; en shampoo, de 20; en acondicionador, del 33; toallitas femeninas se sumaron al plan con una disminución de precio del 17 por ciento; la polenta bajó el 10; las galletitas dulces, entre 10 y 15; las tres marcas líderes de pañales incorporaron los paquetes familiares –antes eran solo 9 unidades- con una rebaja de 13 puntos. En el agregado, los 310 productos de Precios Cuidados registran un descenso de precios del 8 por ciento.

Hacia adelante, además de la Ley de Góndolas, la prioridad del Gobierno en el combate a la inflación será la reconstrucción de los equipos de fiscalización de Precios Cuidados y para el análisis de los costos empresarios en las cadenas de valor. En relación a este punto, están en la mira los productores de insumos difundidos para la industria, en su mayoría concentrados en pocas grandes empresas, que son formadoras de precios y habituales propagadoras de inflación. También se analiza volver a impulsar los tribunales de consumo que quedaron desactivados con la llegada de Cambiemos.

El Gobierno, en definitiva, puso en marcha un plan de desinflación que tendrá que tomar cuerpo con nuevas regulaciones y controles. Como la economía en general, en materia de precios el colectivo que iba hacia el precipicio cambió de rumbo y empezó a recorrer nuevos caminos.