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¿“Infierno de mamis”? “No debemos pretender una maternidad perfecta y libre de errores”

¿“Infierno de mamis”?  “No debemos pretender una maternidad perfecta y libre de errores”

Los mandatos, la falta de conocimiento y las características únicas del vínculos son algunas de las razones que hacen que el rol de madres y padres ​sean tan difíciles. Así lo afirma la psicóloga Kary Pintos, quien lleva adelante la cuenta de Instagram @Consultoriodecrianza, donde genera un espacio para repensar el rol de la mujer y la maternidad. Herramientas de crianza (Planeta) es

Los mandatos, la falta de conocimiento y las características únicas del vínculos son algunas de las razones que hacen que el rol de madres y padres ​sean tan difíciles. Así lo afirma la psicóloga Kary Pintos, quien lleva adelante la cuenta de Instagram @Consultoriodecrianza, donde genera un espacio para repensar el rol de la mujer y la maternidad.

Herramientas de crianza (Planeta) es una suerte de guía donde la especialista ofrece pautas para que maternar y paternar no sean sinónimo de frustración constante. Así, aparecen los límites, la culpa, las expectativas y las rutinas como ejes centrales. La autora dialogó con Entremujeres Clarín.

– A la hora de la maternidad, ¿cuánto influye la mirada ajena y cuánto la propia culpa?

– Mucho influye, marca, manda, exige. La mirada ajena tiende a juzgar y a decir lo que debemos hacer y cómo debemos ser como madres. Si tomamos en cuenta que la maternidad es una construcción, ésta está apuntalada en los mandatos sociales, sentenciando la puesta en juego de la subjetividad, ya que lo que circula es que ser madre debe bastar y cualquier deseo por fuera de la maternidad debe quedar suspendido o abolido al convertirnos en mamás. Cuanto más somos influidas por las presiones externas, más culpa se genera, ya que las exigencias de la “buena madre” llegan a ser inalcanzables, generando culpa… una culpa que hace que no seamos libres de ejercer una maternidad donde pongamos nuestra impronta y nos permitamos disfrutar más y exigirnos menos, sin pensar por ello que es incompatible con una buena forma de maternar.

– ¿Cómo podemos salir de lo que definís como el “infierno de las mamis”?

– Permitiéndonos ser nosotras mismas, buscando el aval externo en la única persona que nos puede cuestionar o demandar: nuestro propio hijo, único maestro y guía de lo que está bien y lo que está mal en lo que hacemos.

Al librarnos de modelos y supuestos, dejando de copiar modelos externos y formas de la vecina o la suegra, podemos reaprender nuestro rol poniendo en juego nuestra forma de ser, nuestra individualidad e impronta; sobre todo, perdonándonos a partir de asumir que no debemos pretender una maternidad perfecta libre de errores, sino que hay que ser realistas y entender a la maternidad como un proceso de aprendizajes constantes donde el error es parte del proceso y no puede ser eliminado, aceptando que hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

Herramientas de crianza

Herramientas de crianza

– ¿Cómo se incorporan los “límites positivos”?

– En primera instancia, a partir de ser nosotros los adultos quienes los tengamos asimilados e incorporados, ya que no les podemos pedir a los hijos lo que nosotros mismos no tenemos. Debemos ser ejemplo y modelo de inteligencia emocional, que no es otra cosa que aprender sobre nuestras emociones y sus causas y poder gestionarlas de forma positiva para no sufrir las consecuencias de las reacciones negativas. Cuando papá y mamá pueden pensar antes de reaccionar, y poner en juego la razón y no el desborde emocional, esa es la primera forma de establecer los límites positivos. En segunda instancia, haciendo uso del recurso de la palabra y nunca del castigo. Habilitando mucho de lo positivo, del reconocimiento y aceptación de la individualidad de nuestros hijos para que cuando tengamos que decir no, éste sea escuchado como algo distinto y no como una melodía que se repite in eternum, un no concreto, amoroso y posible de ser sostenido.

– ¿De qué se tratan las “técnicas para autorregular las emociones en situaciones tensas”?

– Son ejercicios pensados con el objetivo de conocerse y validar sentimientos y emociones, entendiendo qué causan las emociones, cuáles son las emociones que comúnmente sienten y cómo reaccionan ante ellas. Lo fundamental, además de autoconocerse, es la utilización de la palabra, el poder nombrar aquello que sucede con el fin de no ponerlo en la acción impulsiva.

Cuando habilitamos a los niños a sentir y logramos empatizar con lo que ellos sienten y les enseñamos formas sanas de manifestar que que les pasa a través de estas técnicas estimulamos su inteligencia emocional, recurso que tendrán durante toda su vida.

Por ejemplo, decirle a un niño “¿cómo te vas a poner así porque se te explotó el globo?, terminala, deja de llorar, basta”, es no habilitar lo que siente nuestro hijo. En cambio, decirle “yo entiendo que para vos el globo era importante, lamento muchísimo que se te haya explotado, yo voy a ayudarte a conseguir otro, te abrazo y te ayudo, respiro con vos cómo una rana” es la forma correcta de ayudar a nuestros hijos a reaccionar de manera positiva a una emoción que los desbordó.

Otro ejemplo de técnica es habilitarle la caja de la espera. En vez de sacarle el auto a control remoto a nuestro hijo, enojados porque no se quiere ir a bañar, gritándole “te vas a bañar porque sino nunca más te voy a dar el auto”, podemos cambiarlo por “entiendo que el auto es precioso y te encanta jugar con él, pero al agua no se puede llevar, lo ponemos juntos en la caja de la espera mientras te bañás y cuando salgas va a estar ahí donde lo dejamos”.

– ¿Cómo deben enfrentarse las frustraciones que acarrea la maternidad?

– Entendiendo a la frustración como la diferencia de lo esperado y lo recibido. Pasa que muchas veces esperábamos tanto de nuestros hijos y de nuestro rol de mamás que la realidad no devuelve la imagen esperada y en consecuencia aparece la frustración.

¿Qué pasaría si bajamos un poco la expectativa? Nos permitiría disfrutar más, reírnos más, darnos más tiempo para conectar empáticamente con ellos a partir de aceptar a nuestros hijos tal cual son y dándonos cuenta que una cosa es lo que nosotras pretendemos y otra cosa es cómo la realidad es.

– Como madres y padres tenemos un cúmulo de expectativas frente a nuestros hijos, que pueden cumplirse o no, ¿cómo debemos actuar para que éstas no sean una presión para ellos?

– Un poco siguiendo la anterior respuesta agrego que sacándonos de la mente que un hijo debe venir a ser lo que nosotros deseamos que sean o lo que nosotros deseábamos ser y no pudimos ser. Un hijo traído a la vida ya no nos pertenece, es un ser individual que no llegó al mundo para obedecer nuestro deseo caprichoso. Sacarles la presión de lo que deben ser y cómo deben serlo es uno de los pilares del buen vínculo de padres e hijos y del sano desarrollo del psiquismo de nuestro hijo, ya que le permitirá desarrollarse según sus propias capacidades y lograr la autonomía necesaria para lograr ser feliz consigo mismo y no teniendo que anularse como sujetos al responder al deseo del otro.

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