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José Miguel Vivanco: “Es demasiado grotesca la ignorancia de Alberto Fernández respecto de Cuba”

Human Rights Watch denunció el viernes que había unos 400 detenidos en Cuba, cuando se calculaba que eran la mitad. ¿Puede explayarse?

Sí pero la lista supera a esta hora los 400 y espero que algunos no estén bajo la figura de la desaparición forzada como tuvimos en la dictadura argentina y chilena. Los tenemos con nombre y apellido ya que, como dije, hemos realizado entrevistas con periodistas, activistas y víctimas en Cuba. Dimos el listado que usted puede seguir en Twitter. En algunos casos detuvieron a reconocidos periodistas con el propósito aparente de impedirles que reporten las manifestaciones. Y también han detenido a personas de a pie que participaban pacíficamente en las protestas. Fueron a buscar a manifestantes a sus casas después de reconocerlos en fotos y videos. Como ya he dicho Sin una presión internacional concertada e inteligente que obligue a (Miguel) Díaz-Canel (el presidente cubano) a poner freno a los abusos y la censura, es probable que nunca conozcamos plenamente la represión que ha ocurrido estos días.

¿Qué información tiene nueva de lo que ocurre en Cuba tras las protestas y la represión de la misma?

Estas manifestaciones masivas, espontáneas y que se dieron en toda la isla no tienen precedentes en la historia de Cuba. Lo comparan con lo ocurrido el 94. Pero esto es distinto. Esto ha sido algo que ha surgido también masivamente, en las principales ciudades del país pidiendo libertad. “¡Libertad! ¡Libertad!” Basta de represión. “Si se puede”. No más represión. Es un contexto de pandemia, lo que distorsiona un poco el contexto. Después del colapso de la Unión Soviética, en el que Cuba vivió una etapa de hambruna generalizada y muy dura, y que eufemísticamente el régimen la llamó el “período de especial”. Logró reinventarse. La reinvención de Cuba está fundada en lo que es la explotación del turismo masivamente con inversión en infraestructura. Todo eso se acabó con la pandemia, un año y medio sin ingresos, shows, cine, sin divisas, al margen de lo que representa la crisis sanitaria, que es brutal. La inflación este año va a superar el 400 por ciento. Las colas para comprar el arroz son de 2 o 3 o 4 horas más. Los apagones son diarios de horas y horas y a cualquier hora

Y hay redes sociales y WhatsApp para compartir la bronca….

Así es. Es realmente una combinación explosiva que le agregas a eso el impacto de las redes sociales, que en Cuba han penetrado fuertemente. Los cubanos hoy día usan WhatsApp, no sólo los jóvenes usan Instagram e YouTube, Facebook, Twitter y con un acceso a Internet muy débil, muy, muy débil y e intermitente. Internet les ha permitido a los cubanos conocer algo que no conocían. Abrir los ojos al mundo y ver lo que sucede en otros lados. Ojo, incluyo las protestas callejeras de otros países de América Latina, exigiendo mejorías económicas, sociales, en fin, eso.

Usted fue muy duro con Alberto Fernández. Dijo que tenía “memoria selectiva” y “oportunista” por sus dichos sobre Cuba. ¿Puede ampliarlo? (el presidente dijo no conocer la crisis de las marchas y la represión y condenó el embargo de EE.UU. sobre la isla)

Yo celebro que Alberto Fernández entienda que los derechos son universales y que cuando se violan esos derechos en Chile o en Colombia él puede y debe opinar al respecto, levantar su preocupación por la violación de esos derechos por parte de las policías de esos países. Aplaudo contar con un presidente latinoamericano que dice “señores, me preocupan los derechos humanos en tal o cual sitio”. Pero es demasiado grotesca la ignorancia y da la impresión que él (el presidente Fernández) escoge ignorar. Escoge hacer la vista gorda respecto del récord de Cuba en derechos humanos. Porque no sabe que en Cuba gobierna una dictadura por más de 60 años de partido único, que hay presos políticos, que por opinar distinto puedes caer en la cárcel. Y además, siendo él un líder democrático de izquierda como es Alberto Fernández. En Cuba no hay huelgas. ¿No se ha preguntado nunca Alberto Fernández por qué no escuchó hablar nunca de una huelga en Cuba? ¿No le da curiosidad intelectual saber por qué no hay huelgas? La respuesta es muy sencilla porque no hay sindicatos independientes. Entonces no hay cómo hacer una huelga. No hay derecho a asociación, no hay libertad de expresión.

Pero sí es posible que en realidad lo sepa…

Alberto Fernández es un conocido penalista argentino. Hasta el día de hoy es profesor de Derecho Penal de la Facultad de Derecho de la UBA. Estamos hablando de un sistema penal que no es sólo, no es sólo represivo y totalitario, es anacrónico y completamente anacrónico.

Usted dijo que “el embargo no justifica la falta de libertades ¿Puede ampliar?

En política exterior y esto lo sabe muy bien Felipe Solá tienes siempre un menú de opciones. Un menú de opciones puedes optar, por ejemplo, por una resolución. Un tuit es una opción diplomática donde el presidente se enoja por tal y cual cosa. Por ejemplo, protesta el presidente argentino mañana protesta por Guantánamo. Muy bien. Es un escándalo Guantánamo y ojalá lo hiciera. Tú también podrías comparecer ante el Consejo Derechos Humanos, de Naciones Unidas y levantar la manito y decir me preocupa esto que está ocurriendo en Irán o me preocupa ésto que ocurre en Estados Unidos o en Rusia, lo que sea. Estados Unidos optó hace años por una línea y esa es la del embargo. La opción de sanciones unilaterales y aislamiento hacia Cuba.

¿Y le parece exitoso?

Cero. Cero ¿Por qué la política exterior americana no funciona en el caso de Cuba? Porque el resto del mundo, conservadores, liberales, derecha e izquierda, en África, Asia, Europa, todos condenan la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba. La política del embargo que los cubanos le llaman bloqueo. Hace como tres semanas se votó una vez más en las Naciones Unidas. ¿Sabes cuántos países dijeron que estaban a favor de la política de bloqueo? Dos.

Sí. Israel y Estados Unidos.

Así es. ¡Cuba no está aislada del mundo! Cuba tiene relaciones comerciales abiertas y plenas con Argentina, con Canadá, con Inglaterra. Si tú te vas a una playa cubana, vas a ver alemanes, noruegos, suecos. Obviamente te estoy hablando de esto sin pandemia. Tú vas a ver inversiones en minerales, inversiones brasileñas, inversiones europeas, nórdicas, canadiense, etc., etc. La principal fuente de compra de alimentos de Cuba es entre Brasil y Estados Unidos. Si compran Estados Unidos no tienen acceso al crédito. Tienen que pagar. La razón por la cual se mantiene esta política es por el electorado de la Florida que es donde hay una enorme y muy influyente comunidad cubano americana que piensa que la única política posible hacia Cuba es el embargo.

Esa comunidad influye en las elecciones de los Estados Unidos.

Sí pero invocando la política del bloqueo, como diría Alberto Fernández utilizando la terminología cubana, se presenta como una víctima ante los ojos del resto del mundo. ¿Qué va ocurrir el día que el Congreso de Estados Unidos desmantele por completo el embargo? Cuba quedará desnuda ante su propio espejo. Y probablemente ese día algunos sectores digan “nosotros no sabíamos lo que pasaba en Cuba”. No lo han sabido durante sesenta años porque buena parte de la comunidad internacional, incluyendo a Michelle Bachelet, la máxima autoridad de derechos humanos de las Naciones Unidas prefiere no tratar la situación de derechos humanos en Cuba.

Pero Bachelet acaba de exigir la liberación de los detenidos en las protestas… }

Su pronunciamiento me parece un primer paso positivo. Hasta ahora, ella nunca se había pronunciado sobre las violaciones a los derechos humanos del régimen cubano. Ahora, ha expresado su preocupación por las denuncias de uso de la fuerza, la detención de un “gran número” de personas, incluyendo algunas que se encuentran incomunicadas, ha pedido la liberación de los detenidos y ha exhortado al gobierno cubano a respetar el derecho a la libertad de expresión y a la asamblea pacífica y a restaurar el acceso a Internet. Eso es muy positivo. Sin embargo, el comunicado de Bachelet olvida mencionar que estos abusos recientes forman parte de un cuadro de violaciones permanentes y sistemáticas que comete el régimen cubano. En el mismo sentido, la Alta Comisionada pide una investigación seria sobre la muerte de un manifestante en las protestas, como si en Cuba existiera algún tribunal o fiscal que no sea simplemente un apéndice del Poder Ejecutivo y pueda desempeñar esta función con algún grado de independencia.

Uno de los argumentos que utiliza el gobierno argentino para no condenar a Cuba a Nicaragua y Venezuela es el concepto de la “no injerencia” externa. ¿Qué piensa usted de ello?

Eso es invocar el anacrónico principio de la injerencia en los asuntos internos. Repito, el anacrónico principio de la injerencia o de la no injerencia en los asuntos internos, en el entendido de que hay temas que son soberanos y que sólo les corresponde a los argentinos resolver y discutir. Y a nadie más.

Usted se ha pronunciado contra las violaciones a los derechos humanos en la provincia de Formosa

Sí, claro, nosotros hemos hecho un informe sobre Formosa, hicimos un informe, dedicado exclusivamente a Formosa. Pero lo hicimos en conjunto con un grupo de médicos de la Universidad de John Hopkins que son especialistas en el manejo del Covid. Pero no sólo sobre Formosa. También los esfuerzos que se hacen por reformar el Poder Judicial.

Buena parte de las abstenciones a condenar en la OEA por parte de Argentina, Mexico y Bolivia son por su pelea personal con Luis Almagro al que ver como un instrumento de Estados Unidos…

A ver, a ver… Almagro ha cometido muchos errores. Un día viajó a Brasilia, a solidarizarse con Dilma Rousseff cuando era presidenta y denunció con ella al lado el “Golpe de Estado” que buena parte de los brasileños entendía que era un juicio político a ella. Después, se fue a Cúcuta en Colombia y aludió a que si no se resolvía pacíficamente la cosa en Venezuela se podía dar una solución por la fuerza. Tercer hecho: Almagro se toma un avión a Lima para aplaudir la decisión de Pedro Pablo Kuczynski de darle un un indulto presidencial a Alberto Fujimori. Después apareció en La Paz, Bolivia y aplaudió a Evo Morales (se refiere a cuando la Corte Suprema le convalidó su derecho a re re elegirse pese a que un referéndum popular lo había rechazado.) Luego respaldó a un candidato a dictador de El Salvador, Nayib Bukele. Estoy dando ejemplos de pasos en falso de Almagro que no son uno, sino son muchos. Sin embargo, no es correcto es mezclar estas cosas. Lo acaban de reelegir contra probablemente la opinión de Argentina y de varios estados. Las reglas del juego son las reglas del juego.

Uno de las voces más emblemáticas del activismo internacional en derechos humanos

Es sin dudas una de las voces más conocidas de la denuncia sobre los abusos a los derechos humanos más conocidas y filosas de la región. Y es también una de los rostros más conocidos en las negociaciones que ha habido en procesos de paz y liberación de presos políticos en Latinoamérica.

Es querido y odiado por derecha e izquierda. Desde hace 25 años José Miguel Vivanco lleva adelante la sección para América Latina de la emblemática organización Human Rights Watch, que tiene “cuarteles” en Washington. Vivanco protagonizó el debate sobre si llevar o no a los dictadores ante tribunales internacionales cuando detuvieron al ex general Augusto Pinochet en Londres; participó de la extradición de Alberto Fujimori desde Chile a Perú y colaboró entre otros, en la instauración de la ley de reparaciones a familias con desaparecidos en Brasil.

Vivanco tuvo encuentros con el fallecido ex presidente Hugo Chávez para hablar de derechos humanos. Y participó en negociaciones con Fidel Castro (también fallecido) para liberar presos políticos en Cuba, foco de sus duras declaraciones y denuncias en los últimos días a raíz de la fuerte represión a la protesta que explotó en la isla el domingo 11 de julio.

Vivanco tenía 13 años cuando Pinochet se alzó con el poder en su natal Chile. Allí transcurrió su adolescencia. Proviene de una familia católica tradicional. Estudió Derecho en la Universidad de Chile y dirá de sí mismo: “Soy un producto de la mejor educación pública chilena. La Universidad de Chile, a diferencia de la Católica, era un reducto donde se podía respirar un ambiente de mayor libertad y de reivindicación de valores liberales.

Vivanco estuvo en la Argentina apenas terminó sus estudios: “Vinimos con unos amigos para ser testigos del paso a la democracia. Celebramos el triunfo de Raúl Alfonsín. Argentina es pionero en materia de derechos humanos. No hay transición democrática en el mundo donde no se piense en iniciativas como las que se tomaron acá, incluyendo el castigo penal a los máximos responsables por las atrocidades cometidas”.

Usted conoció a los Kirchner. También a Alberto Fernández cuando era jefe de Gabinete de los gobiernos anteriores. ¿Los escuchó referirse de manera diferente a lo que dicen hoy sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua?

Cuando se produjo la crisis de la doctora Hilda Molina. No me quedó la más mínima impresión de que él tenía una visión romántica, ni mucho menos. Fue muy directo y me pareció que estaba tratando de resolver esta crisis, pero entendiendo de que su interlocutor, el gobierno cubano, en fin, era Fidel Castro. De que no era un régimen democrático con. Con Cristina hablé, pero muy superficialmente sobre estos temas, cuando era primera dama. Pero muy al pasar y tampoco me dio la impresión de que tenía una una gran opinión, eh… Te estoy hablando, Cristina, primera dama. Con el tiempo creo que eso fue cambiando… Y a Alberto Fernández lo conocí siendo el jefe gabinete de Néstor Kirchner. Después cuando él se distanció de Cristina, y era muy critico de Cristina, no recuerdo exactamente la fecha, pero tuve largas conversaciones con él sobre Venezuela y lo noté muy receptivo a entender que en Venezuela no había una democracia, y se estaban violando derechos humanos. Eran tiempos de Chavez, y con Maduro empeoró la cosa. Me pareció (que Alberto Fernández) era una persona abierta a estos temas y con apego al sistema democrático.

José Miguel Vivanco, jefe de la sección de América Latina de Human Rights Watch
Foto. Alessandro Currarino. El Comercio, Perú

José Miguel Vivanco, jefe de la sección de América Latina de Human Rights Watch Foto. Alessandro Currarino. El Comercio, Perú

ITINERARIO

José Miguel Vivanco Inostroza es actualmente Director de la División de las Américas de Human Rights Watch. Es un experto en América Latina. Nació en Chile el 3 de enero de 1961. Estudió derecho en la Universidad de Chile y en la Escuela de Derecho de Salamanca en España . Posee una Maestría en Derecho de la Facultad de Derecho de Harvard. Antes de unirse a Human Rights Watch, Vivanco trabajó como abogado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la Organización de Estados Americanos (OEA). En 1990, fundó el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, una organización no gubernamental que presenta denuncias ante organismos internacionales de derechos humanos. Vivanco también ha sido profesor adjunto de derecho en el Centro de Derecho de la Universidad de Georgetown y la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en la Universidad John Hopkins. Ha publicado artículos en los principales periódicos de América Latina y es entrevistado regularmente en programas noticiosos para la televisión.

AL TOQUE

Proyecto: Escribir un libro sobre éxitos, fracasos y lecciones

Un líder: Churchill

Un prócer: Mahatma Gandhi

Una comida: Ceviche de lenguado

Una bebida: Ribera del Duero

Una sociedad que admire: Abierta, donde nadie sea dueño de la verdad

Un recuerdo: El triunfo del NO en Chile

Un placer: Ver flamenco en vivo

Un sueño: Vivir mirando el Pacífico rocoso y frío

Una pelicula: Schindler’s List

Una serie: Borgen

Un libro: La Broma, Kundera Un desafío: Aprender otro idioma

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