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Junior Ramírez, el nene de 9 años que descubrió el papá de Gallardo y que rifa pollos y cortes de pelo para llegar a River

Lo reclutó Máximo Gallardo en Río Negro y sueña con ser profesional. “Si no viene mi hermanita, no viajo”, puso como condición.

Junior Ramírez duerme este jueves unos minutos más de lo habitual durante las vacaciones de verano. Tuvo una noche agitada en la que recibió gran cantidad de llamados. Tiene 9 años y su pueblo, General Roca (Río Negro), vive con gran expectativa la chance de que su pequeña gran joya inicie su camino en River. “Su sueño es ser jugador profesional. Desde que se levanta hasta que se acuesta juega al fútbol, mira fútbol”, le cuenta César, su padre, a Clarín.

Máximo Gallardo, padre del entrenador de River, hace scouting para el club de Núñez. Recorre el país en busca de jóvenes talentos y puso su atención en el talento de Junior. Con la intención de probarlo en el Millonario, lo convocaron a una prueba para chicos de su edad en el mítico Monumental.

“Es increíble que hayan venido hasta acá por mi hijo”, repite César emocionado e incrédulo. Es que el papá del entrenador más ganador de River “se enamoró de cómo juega”.

Junior Ramírez, el niño de 9 años que viajará a probarse en River gracias a las rifas que vendieron sus padresJunior Ramírez, el niño de 9 años que viajará a probarse en River gracias a las rifas que vendieron sus padres

Pero el camino es complejo. Los Ramírez viven en un barrio humilde de la localidad rionegrina “que recién se está armando”.

“Salimos sorteados en un loteo y construimos nuestra casa hace muy poquito”, explica. Para viajar a Buenos Aires, a la gran prueba de fuego de Junior, necesitan 50 mil pesos solamente para los pasajes de ida y vuelta, además de los gastos diarios.

Partirán hacia la Ciudad de Buenos Aires el sábado por la noche y desde el club les recomendaron que, los pasajes de vuelta, sean abiertos, sin fecha predeterminada.

César trabaja en un aserradero y su esposa es ama de casa y cuida a la menor de los Ramírez, una pequeña de cuatro años. La plata no sobra. Por eso, para llegar al sueño decidieron hacer una rifa para juntar fondos y recurrir a la ayuda de los vecinos.

“Hubo muchísima gente que colaboró, compró rifas y hasta donó dinero”, detalla César, quien pide especialmente que sea público su agradecimiento a todos los que dieron una mano.

Los Ramírez, con la venta de las rifas, lograron comprar los cuatro pasajes de ida.”Llegamos justo, incluso para los gastos en Buenos Aires estamos justos”, le cuenta César a este diario, al tiempo que agrega aliviado que el alojamiento lo tienen resuelto con un familiar que vive en Lomas de Zamora.

Pero el pequeño Junior puso una sola condición para viajar: que vaya toda la familia.“Es muy apegado a su hermanita y si ella no podía ir, él dijo que tampoco viajaba”.

Esperanzado con llegar a cubrir los gastos necesarios para un viaje que, sabe, será mínimo de una semana, pero puede ser “un poco más si a Junior le va bien”, cuenta además que los premios de la rifa van desde pollos caseros, acompañados por chorizos y vino, hasta un corte de pelo donado por una peluquera vecina.

La historia de Junior, desde el comienzo

Junior Ramírez juega conoció a la pelota a los tres años y medio y el romance se hizo cada día más fuerte. Juega en Argentino del Norte, un equipo de local, del que también es hincha.

Lo quiso Deportivo Roca, el clásico rival, que incluso lo llamó para disputar un torneo regional.

Pero su corazón es de Argentino.

Entre tantas prácticas, pruebas y partidos por los puntos, los Ramírez se enteraron que Gallardo padre estaba en la tribuna mirándolo.Se le acercó y le ofreció el viaje a Buenos Aires. “Tu pibe es el futuro jugador de River, me dijo”, relata César.

“Es una locura que hayan venido hasta acá por mi hijo”, asegura.

“Está sorprendido por sus habilidades”, agrega. Y al describir su juego, cuenta que “no es ágil de piernas, pero sí de la cabeza”.

“Es 10, enganche. Ha jugado de 9 y de 2 y entiende perfectamente cada puesto. Incluso quiso atajar en algún momento. El papá de Gallardo se enamoró de él, incluso se peleó con un representante de Lanús que también lo quiso fichar en el momento”, detalla.

César cuenta que esto ocurrió en noviembre y que el compromiso de River era citarlos para diciembre, pero al papá de Junior se le rompió el celular y lo volvieron a ubicar la semana próxima en el Monumental. El contacto fue el Deportivo Roca, equipo que había organizado el torneo donde Junior deslumbró a todos.

“Tengo toda la fe por cómo lo elogiaron, pero yo le digo que con lo que pasó hasta ahora, ya es muchísimo. Soy además su entrenador, asi que trato de guiarlo, alentarlo y tranquilizarlo”, sostiene.

“Está preocupado con no quedar mal con toda la gente que lo ayudó, en caso que no quede seleccionado. Yo le digo que esto ya es suficiente”.

Los vecinos, desesperados por verlo jugar cada fin de semana, también son parte del sueño de Junior, que en 2019 fue requerido por el Granate y en 2020 por Boca, “pero estábamos construyendo nuestra casa, asi que no pudo ser”.

“Se nos va nuestro mejor alumno”, dijo una de sus maestras del colegio, donde avanza igual de bien que en el campo de juego.

Se inspira en Lionel Messi, su gran ídolo, Cristiano Ronaldo y Julián Álvarez, la última joya del campeón del fútbol argentino, recientemente vendido al Manchester City de Inglaterra.

Julián Álvarez, la última joya de River - Foto AFPJulián Álvarez, la última joya de River – Foto AFP

A Junior “no le importan los colores, solamente quiere ser jugador profesional”, dice César entre risas y relata sorprendido lo que sabe su hijo del deporte más popular del planeta. “Mira todo y conoce jugadores que yo no tengo idea quiénes son”.

Hasta los 14 años, César fue futbolista, pero debió abandonar por una fractura de tobillo. Argentinos Juniors había puesto los ojos sobre él, pero su sueño se truncó, además, por no contar con la aprobación de sus padres.

César quiere que su hijo viva lo que él no pudo y es su sostén en un largo recorrido lleno de ilusión, pero de desarrollo incierto, como el de cada niño que sueña con jugar en Primera.

A los Ramírez los esperan 16 horas de micro y largas charlas para que Junior juegue tranquilo. “Quiero que disfrute y se divierta como lo hace cada vez que juega”.

Va el 10 con la pelota dominada, a pura gambeta hacia el arco de Figueroa Alcorta. Acompañan su carrera al gol su familia, vecinos, amigos y un sueño que ya no es solamente de él, sino de todo General Roca.

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