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La vida al filo de las vías en la Villa 21-24, donde una adolescente murió atropellada por un tren

La tragedia hizo visible un reclamo vecinal que lleva décadas: que el carguero deje de pasar. Por ahora, el servicio está suspendido.

La muerte de una adolescente, atropellada hace una semana por un tren carguero en la Villa 21.24 de Barracas, puso de manifiesto una situación insostenible, naturalizada durante décadas en uno de los asentamientos más grandes del territorio porteño: la inseguridad con la que conviven sus habitantes en los alrededores de una vía en uso.

Las viviendas están separadas de estas vías por poco más de dos metros. Una distancia que se achica a centímetros cuando la locomotora y los vagones atraviesan el asentamiento y casi tocan las fachadas. Cada vez que pasa el tren, dos veces al día, las construcciones vibran y se remueven y desparraman las aguas servidas y cloacales que confluyen en esa parte de la villa.

Luego del incidente sobre las vías, y debido a la protesta de los vecinos, el servicio del tren fue suspendido. No hay precisiones sobre la posibilidad de que vuelva a funcionar. Por otra parte, un puente ferroviario que cruza el Riachuelo a la altura del club Victoriano Arenas, en Avellaneda, se encuentra cerrado por seguridad. Allí los vecinos prendieron fuego a las vías para protestar y hay peligro de derrumbe.

Las aguas servidas se desparraman aún más cada vez que pasa el tren. Foto Maxi Failla

Las aguas servidas se desparraman aún más cada vez que pasa el tren. Foto Maxi Failla

Las construcciones en torno a las vías no son nuevas, muchas de ellas se hicieron en los 70. Pero sí es cierto que el barrio comenzó a crecer hacia arriba en los últimos años y existe un importante apiñamiento de viviendas.

La situación ya venía siendo insostenible. Según pudo saber Clarín, la empresa que opera esas vías desde 1993, Ferrosur Roca, y los gobiernos de Nación y Ciudad habían tenido reuniones vinculadas a la seguridad en la villa antes del incidente. Y esta muerte terminó visibilizando un antiguo reclamo vecinal: que el tren deje de pasar. Por el momento, así será.

Las vías del tren atraviesan la villa y la vida de sus habitantes. Foto Maxi Failla

Las vías del tren atraviesan la villa y la vida de sus habitantes. Foto Maxi Failla

Asomado a su vivienda, Gabriel Sotomayor cuenta cómo es vivir a centímetros de las vías del ferrocarril: “Trabajé toda mi vida en construcción, así que logré mejorar mi vivienda para que dejara de sacudirse cada vez que pasaba el tren. El temblor se sigue sintiendo, pero al menos ya no se caen las cosas. Cada tanto tengo que reparar alguna grieta o el marco de las puertas. Pero obviamente que la preocupación más grande siempre fue la seguridad. Sobre todo de los chicos. Al final terminó pasando lo que todos los vecinos siempre pensamos que podía suceder“, lamenta.

Su casa está ubicada a metros del lugar en donde fue arrollada la adolescente. Según el parte policial, murió en el acto. Los testigos cuentan que cayó a las vías al intentar salvar a un hermano pequeño.

Gabriel nació en Lomas de Zamora y vive en el barrio hace casi 20 años, siempre en el mismo lugar. Desde allí vio el crecimiento de la villa en torno a los rieles del tren. “Casi como que no te das cuenta y de repente se llenó de casas. Después las casas empezaron a crecer para arriba. Creo que el principal problema es que el barrio creció sin ningún tipo de organización, sin la presencia del Estado. Lástima que haya tenido que morir esta joven para que nos presten atención”, dice Gabriel.

En los últimos años, las viviendas de la villa crecieron en altura y vibran cada vez que pasa el tren. Foto Maxi Failla

En los últimos años, las viviendas de la villa crecieron en altura y vibran cada vez que pasa el tren. Foto Maxi Failla

Fuentes del sector ferroviario informaron que la concesionaria del tren de cargas había manifestado un plan para discontinuar su uso, motivada por un combo que incluye la seguridad de los vecinos, el estado de las vías y la inseguridad. Los maquinistas trabajaban con custodia policial y la carga había sido vandalizada muchas veces.

El tren trasladaba diferentes tipos de cargamentos, como alimento balanceado, materiales de construcción o mercadería de supermercados, pero principalmente, piedras a la empresa Loma Negra. Los ramales de la línea llegan a localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, a Río Negro y Neuquén. La concesión de estas vías concluye en 2023.

La concesión de las vías que pasan por la villa de Barracas termina en 2023. Foto Maxi Failla

La concesión de las vías que pasan por la villa de Barracas termina en 2023. Foto Maxi Failla

Desde el Ministerio de Transporte de la Nación explicaron que en las condiciones actuales es inviable rehabilitar el servicio y que “se están evaluando vías alternativas, cercanas a este trazado, o bien que se muevan los cargamentos con camiones, hasta tanto se resuelva esta situación”.

Una villa que creció en terrenos ferroviarios

Como ocurre con la mayoría de los asentamientos en territorio porteño, la Villa 21.24 creció en terrenos ferroviarios, propiedad del Estado nacional.

Actualmente la Ciudad, a través de su Instituto de Vivienda (IVC), tiene algunas obras de infraestructura vitales para sanear el territorio. Una de ellas es conectar al barrio a la red de agua potable.

“Además estamos avanzando con obras para solucionar el riesgo eléctrico. Y este año esperamos terminar de relocalizar a todas las familias en las viviendas que se construyeron para liberar el Camino de Sirga del Riachuelo”, dijeron desde el IVC.

La villa 21-24 se expandió en terrenos ferroviarios ubicados en Barracas. Foto Maxi Failla

La villa 21-24 se expandió en terrenos ferroviarios ubicados en Barracas. Foto Maxi Failla

La Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el marco de la causa por el Saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo, ordenó relocalizar a todas las personas que viven sobre la ribera. Según datos de la Ciudad: el IVC construyó 915 viviendas y relocalizó a 699 familias entre 2019 y 2020.

A futuro, se estudia llegar a un acuerdo entre Nación y Ciudad para levantar definitivamente las vías que atraviesan la 21-24. Fuentes del Ejecutivo porteño confirmaron a Clarín que hay negociaciones “avanzadas para trabajar junto a Nación un proyecto para hacer un camino peatonal sobre las vías y un espacio público”.

El comunicado que difundieron los vecinos de la Villa 21-24.

El comunicado que difundieron los vecinos de la Villa 21-24.

Las organizaciones sociales de la villa, la Junta Vecinal y la Iglesia de Caacupé responsabilizaron a la empresa Ferrosur y a ambos gobiernos por la situación. Y visibilizaron tres reclamos que tienen décadas: “La integración urbana del barrio, el ordenamiento territorial y el acceso a un hábitat digno que ofrezca salubridad y seguridad a nuestras vidas”, expresaron. Pidieron además que se lleven a cabo las mismas obras de elevación de vías que se realizan en otros barrios de la Ciudad.

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