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Más emisión: Martín Guzmán recibió otros $ 60.000 millones del Banco Central para financiar el déficit

Es por las dificultades del Tesoro para renovar vencimientos de deuda. Este jueves es la última licitación antes de las PASO.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en el inicio de septiembre una nueva ayuda del Banco Central (BCRA). Se trata de un giro de $ 60.000 millones registrado la semana pasada para financiar el déficit fiscal en medio de las dificultades del Tesoro para colocar deuda y así cubrir las mayores necesidades financieras con recursos propios.

Para este año, el Gobierno ya anunció una expansión del gasto de $ 600.000 millones -como anticipó Clarín-, que será financiada con deuda y emisión del BCRA. En la primera mitad del año, el Tesoro cubrió vencimientos y obtuvo pesos adicionales en el mercado de deuda, lo que redujo el pedido de asistencia monetaria. Pero desde julio el panorama se complicó.

“El 3/9 el BCRA le giró al Tesoro otros $ 60.000 millones. Ya van $ 440.000 millones en lo que va del segundo semestre (vs. $ 330.000 millones en el primero). Un promedio de $ 55 mil millones vs. $ 145 mil millones. Complicado para la previa electoral“, dijo el economista de Empiria, Juan Ignacio Paolicchi en su cuenta de Twitter.

En ese escenario, Guzmán enfrentará este jueves la última licitación antes de las PASO del próximo domingo. La idea es colocar $ 90.000 millones, un volumen menos exigente que el previsto en un principio gracias el canje de un bono (BONTE 2021) acordado la semana pasada con el Banco Nación, que le permitió patear hacia delante pagos por $ 152.000 millones.

El acuerdo por fuera de la licitación contempló la emisión de más de una docena de instrumentos con vencimiento entre 2021 y 2024, mientras que unos $ 4.500 millones quedaron en forma líquida para ampliar la capacidad prestable del banco. El bono había sido emitido en su momento por el ministro de Finanzas, Luis “Toto” Caputo, a “tasas negativas”, según fuentes del Nación.

Ahora, Guzmán ofrecerá dos letras de descuento (LEDE) que vencen en enero y abril de 2020, y una letra atada a la inflación (LECER) hasta julio del año próximo, cuya tenencia está un 35% en manos de fondos extranjeros. El menú también incluirá dos bonos ajustados al dólar (Dollar Linked), uno con plazo hasta noviembre de 2022 y uno nuevo hasta abril de 2023.

Con este mix, se busca ofrecer rendimientos superiores a la evolución de los precios y contener las expectativas de devaluación en un contexto de incertidumbre electoral. El dólar blue alcanzó el miércoles su mayor valor en el año, al subir a $ 187 y el Banco Central tuvo que vender $ 90 millones, por lo que en dos semanas se desprendió de $ 900 millones.

Las presiones dolarizadoras hacen que los títulos en pesos sean menos atractivos. Ya en agosto, por primera vez en 14 meses, Finanzas no pudo renovar la totalidad de los vencimientos. Si esa situación se repite, Guzmán deberá subir las tasas o acelerar la emisión. El Central ya le transfirió $ 770.000 millones en el año y tendría margen para girarle otros $ 870.000 millones.

Esos pesos generan presiones a su vez sobre las Leliq, los títulos que usa el BCRA para absorber la emisión. “Sobre esta emisión se sumará el costo inercial que conlleva la política de esterilización del BCRA reflejada en el pago de intereses: el abultado stock de pasivos remunerados seguirá implicando un compromiso de emisión futura ya sea por efecto del pago de intereses que arrastra o, directamente, por su eventual desarme”, advirtió LCG.

El otro efecto colateral que temen los analistas es sobre los precios, en un escenario que se espera una inflación de entre el 45 y 50% para fin de año.

“¿Qué va a pasar con la demanda de pesos? Este es un punto fundamental. Sin, al menos, un “service” del enfoque de política económica de la administración de Alberto Fernández, a la 2014, que incluya un alza de la tasa de interés en pesos y alguna mejora transitoria del anclaje de expectativas por el lado fiscal, mostrando alguna moderación en el desempeño de ese frente en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), es muy difícil imaginar que la demanda de pesos no siga deteriorándose, lo que aportaría combustible adicional al proceso inflacionario“, señaló Consultora Ledesma.

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