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Misterio en el Caribe: dos argentinos desaparecidos en un yate y la búsqueda incansable de un padre

Renzo Spasiano (21) y Carlos Eduardo Juárez (43) regresaban de un viaje humanitario a Haití hace un año cuando se perdió el contacto con su barco, en el que también viajaban un tripulante mexicano y un cubano.

–Renzo, si me preguntás, preferiría que no viajes a Haití. Es un lugar sin ley, hay mucha piratería, hace poco asesinaron a su presidente. No vayas, por favor…

–¿Tenés miedo que no lleguemos con el barco, papá? ¡Sabés los chiquitos que nos están esperando para que les llevemos comida! Mirá esta foto, Gordo…

–Tenés 20 años, Renzo, yo no te puedo prohibir las cosas, pero soy tu viejo y no puedo no decirte lo que pienso.

​A mediados de septiembre de 2021 Renzo Spasiano zarpó desde Puerto Aventuras, México, junto a Carlos Eduardo Juárez (43), dueño del yate, Denis Manuel Fernández Díaz (46), cubano y capitán de la nave, y el marinero mexicano Martín Vega Argáez (44). Se trataba de un viaje humanitario a Haití para llevar alimentos, ropa y combustible.

Renzo junto a Luis Spasiano, su papá, que lo busca incansablemente en el mar del Caribe.Renzo junto a Luis Spasiano, su papá, que lo busca incansablemente en el mar del Caribe.

Finalmente llegaron al país caribeño pero la estadía se demoró más de lo previsto porque la Policía no los dejaba bajar la mercadería.

“Igual, mi pibe se las rebuscó para, a escondidas, llevarles algo de comida y galletitas a los chicos que esperaban muertos de hambre, pobrecitos. Renzo les dio hasta la ropa que tenía puesta, hasta sus ojotas a esa gente. De tan pobres, andan casi todos desnudos”, recuerda desde México Luis Spasiano (54), papá de Renzo, los dichos de su hijo.

Estuvieron unos días allí y, de regreso, a la altura de las costas de Jamaica, “misteriosamente dejaron de funcionar el teléfono satelital y el rastreador del yate, que además tenía un botón S.O.S. que, en caso de ser apretado, el rescate se activa de inmediato”.

Es medianoche en México. Luis vive desvelado, dice. Enciende un cigarrillo, respira agitado y desliza que su vida actual se sintetiza en la búsqueda incansable de Renzo. “Se hizo una búsqueda intensiva, por aire y por mar. El barco no se hundió, es lo que nos informó y reconfirmó la Marina de México, eso me da ciertas esperanzas”.

"Papá no sabés la alegría que tenían los chicos haitianos por la ayuda que le dimos", recuerda Luis las palabras de su hijo.“Papá no sabés la alegría que tenían los chicos haitianos por la ayuda que le dimos”, recuerda Luis las palabras de su hijo.

Cuenta Luis que por aquellos días de fines de septiembre y principios de octubre del año pasado movió cielo, tierra y mar. “Yo acompañé a rastrillar por agua y por aire, y en muchos de los vuelos, que eran dos veces al día, tuve que afrontar los gastos, que trepaban a unos 5 mil dólares por intento. No me importaba, los tenía, sólo quería encontrar a mi pibe”.

Hoy, a más de un año, se golpea la cabeza contra la pared, se devana los sesos pensando por dónde más buscarlo. “Fui por todos lados, Honduras, Cuba, Miami… no sé dónde más intentar, no tengo ni una pista y no saber es una tortura. Tengo fuerzas, pero a veces me siento un muerto viviente”, varía el tono de su voz, a veces le cuesta hilvanar frases, pero se muestra entero en la charla por videollamada con Clarín.

Renzo está omnipresente en las palabras de su padre, quien se refiere en tiempo presente a su hijo, no se permite usar el pasado. “A mi hijo no lo tengo pero tampoco hay indicios de que él y las otras tres personas hayan muerto. Como la esperanza es lo último que pierdo, seguiré así hasta que se demuestre lo contrario”.

Ni a Luis ni a su mujer Liliana les convencía la idea de que Renzo realizara ese viaje. “Antes de salir le dije: ‘Hijo, cualquier cosa que pase, vos tenés que compenetrarte en mantenerte vivo, que yo te voy a ir a buscar. ¿Entendiste? Pero vos tenés que encontrar la manera de sobrevivir’. Y me acuerdo que lo primero que me dijo fue ‘dejate de joder, Gordo’, me decía así…’no me lechucees’. Le dije que era prevención y se lo dije en serio: ‘focalizate en sobrevivir’. Y yo se lo prometí, yo intuyo que él está vivo”.

Aviso de recompensa para quien encuentre el yate perdido en el Caribe.Aviso de recompensa para quien encuentre el yate perdido en el Caribe.

Pese al agobio y desasosiego, para Spasiano la búsqueda es el motor de su vida. “¿Cómo se hace cuando tenés un hijo perdido? ¿Vos qué harías? Yo me levanto cada día pensando en que lo voy a encontrar. A Renzo lo escucho todo el tiempo y siempre me hace la misma pregunta. ‘Y, pá, ¿por qué tardás tanto? Te estoy esperando’, lo que me retuerce las tripas, pero a la vez me obliga a no cesar nunca su búsqueda”. Otro cigarrillo.

Junto a su mujer Liliana, Luis, que es mecánico de autos, tuvo una oferta de esas difíciles de rechazar. “Me propusieron un trabajo de mecánico, pero de barcos, tema del que yo entendía y nos vinimos los tres, junto a Renzo. Rosella, mi otra hija, se quedó en Buenos Aires. La verdad es que era seductora no sólo la oferta, sino la posibilidad de un cambio radical de vida”. Y en enero de 2021 dejaron el barrio de Flores para viajar al Caribe.

Pedido de ayuda para encontrar el yate MOI Guadalupe.Pedido de ayuda para encontrar el yate MOI Guadalupe.

Comenta que “Renzo, de repente, se enganchó con el mar, con navegar, con ser marinero y empezó a trabajar de eso. La vida nos cambió en este paraíso, social y económicamente. Pasa esta pesadilla, que no estaba en los planes de nadie, no se la deseo ni a mi peor enemigo. Es terrible no saber nada… A veces pienso si no lo secuestraron piratas o está prisionero“.

La cabeza no se toma descanso nunca, ni cuando se acuesta –porque dice que no duerme. “No me pregunto por qué a mí, por qué nos sucedió esto… No me castigo diciendo ‘si no hubiéramos venido a México’. Vinimos y estábamos contentos de escribir esta historia. ¿Si pienso en volver a la Argentina? Ni loco. Sin mi hijo, yo no me muevo de acá. ​Estoy convencido de que en algún lado está y lo voy a tener conmigo”.

"Es un pibe alegre, divertido, jodón y responsable. Es un amigazo Renzo", define su papá Luis Spasiano.“Es un pibe alegre, divertido, jodón y responsable. Es un amigazo Renzo”, define su papá Luis Spasiano.

Encuentra algo de alivio Luis cuando dice que “hoy la situación está como en el primer día. Los cuatro siguen perdidos. No creo que les haya pasado algo en el mar, eran cuatro y de ninguno se supo nada ni apareció nada… El yate era enorme, como de 30 metros, tendría que haber aparecido algo y nada… ¿se lo pudo tragar el mar, acaso? No. Ellos cuatro saben que se tienen que enfocar en sobrevivir y mi norte es encontrar a mi hijo”.

Un norte que no descansa ni un día. “Yo trabajo en una empresa que hace excursiones para turistas que desean bucear, por lo que vivo en el agua y todo el tiempo estoy mirando con la esperanza de encontrar algo. Alguna pista, algún indicio. Me resulta imposible separar mi trabajo de la búsqueda”, remarca Luis, que se llama a silencio. Sólo se escuchan sus pitadas. “No paro de fumar, tengo que aflojar”, murmura.

Al pasar aparece en la charla el hundimiento del submarino ARA San Juan pero no entra en comparaciones. “Sólo digo que hay un final tristísimo, lamentable, con 44 familias desechas, pero hay un final. Yo no encuentro ese final. No tengo idea de nada y no saber nada es destructivo”.

Renzo Spasiano (20) se encuentra desaparecido hace más de un año, cuando regresaba a México en un yate desde Haití.Renzo Spasiano (20) se encuentra desaparecido hace más de un año, cuando regresaba a México en un yate desde Haití.

Dice Luis que a veces la fuerza se enfrenta con la cabeza, en una lucha que lo deja de cama. “Me siento entero, tengo mucho resto, pero no puedo negar que a veces los pensamientos se adueñan de mi ser y me demuelen, se hace muy difícil remontar la cuesta. Es un sentimiento recurrente, que dura unos días porque la cabeza es inmanejable, pero finalmente me pongo de pie cuando me aparece esa sonrisa luminosa de Renzo”.

Bosqueja una sonrisa Luis cuando irrumpe el rostro de Renzo. “Un pibe sano, divertido, alegre, disfrutador y fana de Deportivo Español porque en Buenos Aires vivíamos a pocas cuadras. Conmigo es muy compinche, tengo un mensaje, uno de los últimos que me mandó desde Jamaica”.

Lo busca en su celular. Lo tiene a mano, lo ve todos los días. ​Gordo, sos mi mejor amigo, sabelo… Siempre respetando el lugar de hijo’. Muy cariñoso es, te abraza, te besa –apela siempre al presente. Y además es un bombonazo, no tiene novia… él dice que tiene muchas amigas”, se le llenan los ojos de lágrimas a Luis.

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