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Murió Carlos Reutemann: una vida a fondo, entre el automovilismo y la política

Lo confirmó su hija en redes sociales. Fue, después de Juan Manuel Fangio, el piloto argentino que más brilló en la Fórmula 1, donde ganó 12 carreras y en 1981 quedó a un punto del título mundial.

A los 79 años, Carlos Reutemann murió este miércoles en una clínica de Santa Fe por complicaciones de un cáncer de hígado, lo confirmó su hija Cora en redes sociales. Hace dos meses había sufrido un sangrado digestivo por el que tuvo que ser operado. Aunque recibió el alta, el 21 de junio quedó internado en terapia intensiva por nuevas complicaciones en su cuadro.

En su cuenta de Twitter, su hija Cora confirmó la triste noticia y escribió: “Papá se fue en paz y dignidad después de luchar como un campeón con un corazón noble y fuerte que lo acompañó hasta el final. Siento orgullo y bendición por el padre que tuve. Sé que me acompañará todos los días de mi vida hasta que nos volvamos a encontrar en la casa del Señor”.

Reutemann había sufrido en las últimas horas nuevos episodios de sangrado digestivo y continuaba internado en Santa Fe, “con pronóstico reservado” y “en grave estado”, a más de dos meses de su primera internación, dijeron voceros sanitarios.

El senador había sido internado por un cuadro de anemia y deshidratación el 5 de mayo pasado y a partir de allí su cuadro se fue deteriorando por otros factores, como sangrado digestivo y desmejora de su función renal.

Desde que fue ingresado a fines de mayo en el Sanatorio Santa Fe, el equipo de profesionales que lo atendió decidió que permaneciera internado allí. En una primera instancia, el ex piloto de Fórmula Uno había estado internado entre el 5 y el 21 de mayo.

Luego de una intervención quirúrgica fue dado de alta para que continuara con la rehabilitación en su domicilio. Pero nueve días más tarde volvió a ser ingresado en el Sanatorio Santa Fe.

Su última aparición pública había sido a fines de marzo, cuando fue a vacunarse tras anotarse en el registro público dispuesto por el Gobierno provincial.

Desde 1991, Reutemann se había volcado a la política: fue dos veces gobernador de Santa Fe y actualmente cumplía su cuarto mandato como senador nacional. Antes, habría brillado como piloto en la Fórmula 1 donde en 1981 había quedo a solo un punto de ser campeón mundial.

“Ya me ve por el espejo retrovisor”. Era 1991 y Carlos “Lole” Reutemann acababa de saltar a la política, de la mano del entonces presidente Carlos Menem, con un desafío gigante: enfrentar al radical Horacio Usandizaga en la pelea por la gobernación de Santa Fe. Sin antecedentes electorales, de modos serios, estilo reservado y carente de carisma, con la metáfora del espejito admitía que corría desde atrás. Otra vez parecía que iba a cargar con el mito del “eterno segundo” que lo persiguió durante su carrera deportiva.

Usandizaga asomaba imparable. Pero el olfato del riojano para encontrar candidatos en la cantera de las figuras populares funcionó: Reutemann ganó aquella elección -con la ayuda de la cuestionada ley de Lemas- y el peronismo logró conservar una provincia clave y que gobernaba desde 1983.

Si bien es imposible comparar, muchos al medir su figura dicen que tuvo más éxitos electorales que deportivos porque nunca fue campeón de la Fórmula 1. Sin embargo, fue un enorme piloto, el más destacado de la historia de la máxima categoría después del quíntuple campeón, Juan Manuel Fangio.

Carlos Alberto Reutemann después de ganar el Gran Premio de Alemania de F1, en 1975

Carlos Alberto Reutemann después de ganar el Gran Premio de Alemania de F1, en 1975

Ganador de 12 Grandes Premios de una F1 ultracompetitiva y mortal, el santafesino convivió en la pista con maestros (y campeones) como Niki Lauda, James Hunt, Graham Hill, Nelson Piquet, Jackie Stewart y Emerson Fittipaldi, entre tantos otros. Sumó, además, 45 podios y seis poles en 146 carreras y en 1981 quedó a un punto del título del mundo, que se fue a las manos de Nelson Piquet.

Si pudiese tomarse como una carrera, en la política el triunfo llegó en su primera experiencia. Aquel olfato de Menem lo convirtió en gobernador de Santa Fe en el período 1991-1995 y volvió a ganar en 1999 y permaneció hasta 2003. Si en el medio no reeligió fue porque la Constitución santafesina se lo impedía.

Fue, además, constituyente en la reforma de 1994 y senador nacional por su provincia entre 1995 y 1999. Volvió al Senado -fue compañero de bancada en aquellos años de Cristina Kirchner- en 2003. Y permaneció en su banca hasta ahora: había sido reelecto otra vez senador en las elecciones en 2009 y en las de 2015.

Este año se le vencía el mandato y había versiones de que buscaría renovarlo por otro período legislativo de seis años.

“Si no estoy en el equipo oficial, voy en el muletto”. Este verano se le atribuyó esa frase al ex corredor, que indicaba que pretendía presentarse en la boleta de Juntos por el Cambio.

Frente a las versiones de que su banca era apetecida desde el PRO y la UCR, Reutemann amenazaba con ir en otra lista. Es más: le había dado una media palabra a Miguel Pichetto de que disputaría su reelección.

Carlos Menem y Carlos Reutemann. El riojano impulso la carrera del expiloto hasta convertirlo en gobernador de Santa Fe.

Carlos Menem y Carlos Reutemann. El riojano impulso la carrera del expiloto hasta convertirlo en gobernador de Santa Fe.

Por la traba constitucional para buscar la reelección como gobernador, manejó un esquema de sucesión ordenada al estilo de los cordobeses José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti.

En 1995 el también peronista Jorge Obeid fue electo gobernador de Santa Fe. En 1999 volvió “Lole” al poder provincial y en 2003 cuando finalizó su mandato, retornó Obeid, quien falleció en 2014.

Más allá de su vocación política, algunos en Santa Fe sospechaban que su pretensión de seguir como senador podía tener alguna relación con los fueros que otorga la banca.

Las inundaciones trágicas

Reutemann podía querer ese blindaje, dicen peronistas santafesinos, por eventuales derivaciones penales de la mayor tragedia que debió atravesar como gobernador: la inundación en 2003 de la ciudad de Santa Fe y localidades de sus alrededores, donde oficialmente murieron 23 personas, aunque entre familiares de fallecidos se calculan más.

Las trágicas inundaciones de Santa Fe en 2003. La provincia admitió 23 muertos. Foto. Archivo Clarín

Las trágicas inundaciones de Santa Fe en 2003. La provincia admitió 23 muertos. Foto. Archivo Clarín

Fue una catástrofe que debió cargar sobre sus espaldas hasta ahora. Se lo acusó de no haber realizado obras preventivas y de no haber evacuado a tiempo a los damnificados.

Unas lluvias intensas que cayeron durante varios días entre fines de abril y principios de mayo de ese año, y un crecimiento desmedido del río Salado, causaron ese drama que devastó a Santa Fe.

Pese a ese estilo callado, parco, que casi nunca ofrecía una sonrisa, estuvo ahí nomás de ser presidente. Pudo haber ocupado, en 2003, el lugar de Néstor Kirchner y, quizá, los siguientes casi 20 años de la Argentina hubieran sido otros.

En plena crisis económica de comienzos de este siglo, Eduardo Duhalde estaba desvelado con frenar a Carlos Menem, quien iba a presentarse como candidato a presidente en las elecciones de 2003.

Reutemann medía en las encuestas más que cualquier otro peronista en ese entonces y Duhalde le ofreció la candidatura. Pero Lole sorpresivamente la rechazó. Así, Duhalde se terminó inclinando por Néstor Kirchner, por entonces un ignoto gobernador de Santa Cruz.

Hubo miles de versiones y de historias sobre por qué no aceptó ser candidato. Cierta vez dijo que no quiso porque “vio algo”.

En dos entrevistas con Clarín, Reutemann se refirió al tema.

-¿Por qué dijo que vio algo que lo hizo declinar de ir por la Presidencia?

Reutemann y Eduardo Duhalde, en 2003. Lole era el elegido para ir como candidato a presidente por el PJ. Se bajó y el lugar lo terminó ocupando Néstor Kirchner.

Reutemann y Eduardo Duhalde, en 2003. Lole era el elegido para ir como candidato a presidente por el PJ. Se bajó y el lugar lo terminó ocupando Néstor Kirchner.

​​En 2015, contestó que no estaba seguro de haberlo dicho, pero que no vio nada, que simplemente él no se “visualizaba” en el Sillón de Rivadavia. “Alguno me decía ‘ponete la banda, agarrá el bastón y después ves lo que haces’”.

-¿Se arrepiente de haber dejado pasar la oportunidad?

-Para nada.

Pero como era un tema que lo perseguía, otro periodista de Clarín volvió a preguntarle lo mismo en 2017.

“No vi un fantasma, nadie me amenazó, ni me sacó en paños menores. Alguien dijo que me mostraron una foto en una posición incómoda en los hangares del aeropuerto de Sauce Viejo. Si hay algo que tengo sano, es el culo. Es una huevada eso de que vi algo”, respondió.

Y enseguida completó: “No me veía en la Casa Rosada, en Olivos, los granaderos, los aviones Tango hechos pelota”.

Esa entrevista fue tras una operación en Nueva York en la que le extirparon un tumor del hígado. En el último tiempo se mostró poco y, cuentan, tenía dificultades para movilizarse.

En agosto del año pasado, Clarín le pidió una entrevista. Por WhatsApp contestó: “Muchas gracias, pero no por el momento. Saludos”. 

Así era su estilo, seco, de hablar solo lo justo y necesario. No tuteaba a la gente fuera de su circuito, por más que fueran mucho más jóvenes que él.

En el bloque del PJ del Senado recuerdan que rara vez intervenía en el recinto o en las reuniones de la bancada, pero cuando lo hacía demostraba conocimiento y fundamentaba bien.

Aunque tuvo un alto porcentaje de asistencia a las sesiones, en el recinto del Senado habló en contentísimas ocasiones. Sumados los tiempos de todas sus intervenciones no se llega a media hora en casi 18 años de mandato, según un relevamiento conocido el año pasado.

En 2008 había roto con el kirchnerismo definitivamente por la ley de retenciones móviles a las exportaciones de granos, a la que votó en contra. Productor agropecuario, repetía sobre Cristina Kirchner: “Este gobierno puso de enemigo al campo”.

Ya afuera del peronismo, en 2015 se presentó para renovar su banca en el Senado por la boleta de Cambiemos por pedido directo de Mauricio Macri.

Salió segundo en la elección, pero se quedó con la banca por la minoría. Tal como había adelantado, no se sumó al interbloque de Cambiemos: optó por mantenerse en su monobloque, aunque acompañó con su voto los proyectos del oficialismo.

En 2018 y en 2020, Reutemann había votado en contra de la legalización del aborto.

El 5 de mayo pasado fue internado por un sangrado en el tracto digestivo. Sus problemas de salud, sin embargo, habían comenzado mucho antes. En 2017, fue intervenido en Nueva York por un cáncer de hígado.

“Tenía un tumor en el hígado. Tuvieron que hacer una cirugía bastante compleja porque el tumor estaba encapsulado. Fue una cirugía muy larga, de seis o siete horas y estuvo tres meses para cicatrizar. Tuve una recuperación lenta”, contaba tiempo después de la operación.

Su entorno aseguraba, sin embargo, que no pudo pudo recuperarse por completo de aquella cirugía. En mayo de este año presentó problemas.

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