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Odebrecht: enviaron a juicio oral a Julio De Vido, el “Corcho” Rodríguez, Baratta y el empresario Roggio

Odebrecht: enviaron a juicio oral a Julio De Vido, el “Corcho” Rodríguez, Baratta y el empresario Roggio

El juez Casanello cerró la investigación en la causa sobre coimas de la constructora brasileña y sus socios locales para hacer dos plantas para AySA. El juez federal Sebastián Casanello dio por clausurada la instrucción y elevó a juicio oral la causa que investiga el supuesto pago de coimas por parte de la firma brasileña Odebrecht y sus

El juez Casanello cerró la investigación en la causa sobre coimas de la constructora brasileña y sus socios locales para hacer dos plantas para AySA.

El juez federal Sebastián Casanello dio por clausurada la instrucción y elevó a juicio oral la causa que investiga el supuesto pago de coimas por parte de la firma brasileña Odebrecht y sus socios argentinos a ex funcionarios kirchneristas, para obtener los contratos de construcción de dos obras para la empresa estatal AySA. En el caso están procesados Julio De Vido, José López, Roberto Baratta, Jorge “corcho” Rodríguez, los ex directivos de AySA Raúl Biancuzzo y Carlos Ben, los empresarios Carlos Wagner y Aldo Roggio, entre otros, algunos irán a juicio oral acusados por sobornos y otros de ellos por administración fraudulenta.

Odebrecht, la compañía implicada en el mega proceso por corrupción brasileño Lava Jato, admitió haber pagado coimas por 35 millones de dólares en nuestro país para obtener contratos de obras públicas durante el gobierno kirchnerista.

El primero de los proyectos bajo la lupa era la construcción y puesta en marcha de la planta potabilizadora “Paraná de las Palmas”, que fue adjudicada a la Unión Transitoria de Empresas conformada por las firmas Odebrecht -50%-, “Supercemento” -16,66%-, “Benito Roggio e Hijos” -16,67%- y “José Cartellone Construcciones Civiles”, con una participación de 16,66%.

El segundo de los contratos cuestionados consistía en la construcción de la planta depuradora “Sistema Berazategui”, en la que resultó ganadora la unión conformada por las empresas “Camargo Correa -60%- y “Esuco” -40%-. Luego Odebrecht ocupó el lugar de Camargo Correa.

En su investigación, el juez Casanello determinó que se “celebró un acuerdo espurio entre funcionarios púbicos y empresarios, motivado en el pago de sobornos, que implicó concesiones indebidas en beneficio de los contratistas y que derivó indefectiblemente en una defraudación al Estado como consecuencia de la administración infiel de los recursos públicos“.

Convalidando estos planteos, dos organismos del Estado bajo la actual gestión pidieron que los 26 imputados vayan a juicio oral, y por ello el juez Casanello le pidió al fiscal del caso que haga su requerimiento de elevación, es decir, la acusación que se leerá en el juicio oral y que los llevó a todos a dicha instancia.

En la resolución de 70 páginas a la que accedió Clarín, el juez sostuvo que se tuvo por “acreditado que las UTE conformadas por Odebrecht, Supercemento, Roggio y Cartellone -en el caso de Paraná de las Palmas-; y Camargo Correa y Esuco -en Berazategui- resultaran adjudicadas” para luego “otorgarles, además -en ambos casos-, beneficios tales como obras adicionales, redeterminaciones de precios, adelantos financieros y extensiones en los plazos de ejecución, causándose un perjuicio en el Estado Nacional”.

Para el magistrado, por estas maniobras el Estado “se vio privado de obtener mejores ofertas por la ausencia de competencia, debió afrontar mayores costos finales y soportar graves dilaciones en la entrega de las obras”.

Por ello, remarcó que esta operación “fue desplegada por los funcionarios apartándose de los principios elementales que rigen las contrataciones públicas, tales como la igualdad, la competencia y la transparencia”, asimismo, “los pliegos de bases y condiciones de las licitaciones en cuestión, en clara violación a los deberes impuestos por las normas que rigen su actuación”.

En consecuencia, todo ello “permitió acreditar que nos encontrábamos ante licitaciones simuladas, que funcionaron como un disfraz para dar apariencia de legalidad formal a decisiones que se habían concebido con anterioridad”, indicó Delgado.

Todo ocurrió entre 2007 y 2014, desde la firma de los contratos de obra hasta la suscripción de las últimas adendas de éstos. Para la fiscalía, el terreno en que se desarrollaron los sucesos también tiene dos planos.

También se determinó que existió un circuito de coimas. Casanello refirió que las irregularidades detectadas en ambas licitaciones “desnudaron el actuar interesado de los funcionarios en favor de las empresas adjudicatarias de las obras, todo ello en perjuicio del Estado quien debió afrontar mayores costos e injustificados retrasos en la entrega de las obras”.

Esto tenía otra finalidad, ya que según el juez el “direccionamiento de las licitaciones” comenzó “antes de que se formularan los requerimientos de contratación por parte de la empresa AYSA, en tanto que los beneficios y ventajas ilegales acordadas entre funcionarios y particulares de las empresas se extendieron durante la ejecución de las obras”.

Odebrecht confesó que utilizaba un mecanismo sofisticado para efectuar los pagos ilegales, es decir, coimas. “Dicho mecanismo estaba conformado por una contabilidad paralela y un sector de la empresa dedicado sólo a la gestión de los pagos ilegales que eran mayormente canalizados a través de cuentas y sociedades offshore, ello con el fin de dificultar la trazabilidad del dinero”, resaltó el juez.

Los pagos espurios se realizaron a través de la División de Operaciones Estructuradas, y tuvieron como “destinatarios finales fueron funcionarios públicos argentinos. Los pagos, según la prueba colectada. se realizaron en dos etapas: la primera con el propósito de obtener la adjudicación de los contratos y la segunda con el fin de destrabar pagos adeudados”.

Hace poco más de una semana, Felix Crous había desistido de otra apelación. Se trata de una falta de mérito dictada a favor de Cristina Kirchner en un expediente derivado del caso de los Cuadernos de las Coimas. Adujo entonces, que el fiscal Carlos Stornelli no había formulado ninguna queja al respecto y que respetarían ese criterio. A comienzos de la gestión, además, la OA renunció a ser querellante en el juicio contra la vicepresidenta y sus hijos, Máximo y Florencia Kirchner, en un caso por lavado de dinero. Se trata de las causas Los Sauces y Hotesur donde se los acusó por operaciones de blanqueo. El juicio se realizará sin el organismo como parte acusadora.

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