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Por qué apartaron a la jueza que investigaba la desaparición y muerte de Facundo Astudillo Castro

La Cámara Federal de Casación Penal decidió correr de la causa a María Gabriela Marrón, quien había sido recusada por “parcialidad”.

La Sala I de la Cámara de Casación Penal dispuso apartar a la jueza federal María Gabriela Marrón del caso Facundo Astudillo Castro (22). Con el voto de sus tres miembros, Daniel Petrone, Ana María Figueroa y Diego Barroetaveña, el tribunal hizo lugar así al recurso directo presentado por los tres investigadores de la desaparición seguida de muerte del joven de 22 años, ocurrida entre fines de abril y mediados de agosto de 2020.

En marzo pasado, la Cámara Federal de Bahía Blanca había rechazado un pedido de recusación contra la magistrada, elevado por los fiscales Horacio Azzolin, Andres Heim e Iara Silvestre. Allí advertían que la continuidad de la titular del Juzgado Federal 2 bahiense al frente de la causa, “sellará el futuro de la presente instrucción, en razón de la parcialidad demostrada en su actuación”.

Ejemplificaron el accionar de Marrón en la inclusión en el expediente de un informe científico que no había sido solicitado por los investigadores y las demoras para habilitar medidas de prueba. Al planteo contra la jueza, adhirieron la querella que representa a Cristina Castro, la mamá de Facundo y la institucional, en nombre de la Comisión Provincial por la Memoria.

Luego de enunciar los “argumentos formales” por los cuales la Cámara bahiense rechazó la recusación y citar jurisprudencia, votó el juez Petrone. El presidente de la Sala I de Casación consideró “razonable” el temor de parcialidad expresado por los fiscales y querellantes.

La jueza María Gabriela Marrón fue apartada de la causa por la desaparición y muerte de Facundo Astudillo. Foto Centro de Información Judicial (CIJ)La jueza María Gabriela Marrón fue apartada de la causa por la desaparición y muerte de Facundo Astudillo. Foto Centro de Información Judicial (CIJ)

“Las decisiones adoptadas por la jueza Marrón, así como también su falta de respuesta oportuna ante determinadas peticiones del Ministerio Público Fiscal permiten sospechar fundadamente que aquella habría asumido una hipótesis de ocurrencia de los hechos” falló el juez. En iguales términos, adhirió al voto, su colega Barroetaveña.

En el mismo sentido, aunque sumando argumentos constitucionales, se expidió la jueza Figueroa. Destacó que si bien el rechazo de la cámara federal bahiense al pedido de recusación no obra como una sentencia definitiva, “el caso resulta equiparable a tal, en tanto produce un perjuicio de tardía e insuficiente reparación ulterior”.

La magistrada de Casación citó el precedente Llerena que establece que para el planteo recursivo por temor de parcialidad, “no es necesario la comprobación fehaciente, sino es procedente por la sospecha razonable de parcialidad en el juzgador”. Para el tribunal, tal sospecha está fundada en las acciones que tomó Marrón en el expediente a comienzos de año.

“La decisión que aquí se adopta, se refiere a que el juez no solo debe ser imparcial sino que también debe parecerlo” argumentó Figueroa, antes de avalar la postura de sus colegas. La magistrada analizó la conducta de Marrón bajo el tamiz de los Pactos y Convenciones internacionales en materia de Derechos Humanos a los que el país está adherido y que forman parte de la Constitución.

En principio, recordó que en octubre de 2020, la titular del Juzgado Federal 2 bahiense, había rechazado diversas medidas de prueba y coerción pedidas por los fiscales. Ya en febrero de este año y en línea con su conclusión de que Facundo “murió ahogado”, dispuso “profundizar las medidas probatorias en la relación al Estuario y la Ría de Bahía Blanca”.

A tal requirió, “unilateralmente”, al Instituto Argentino de Oceanografía la realización de un estudio de mareas en la zona que, por orden de Marrón, se incorporó a la causa. Para Figueroa esa actitud objetiva, cuando la investigación estaba delegada en los fiscales, “es una manifestación clara de la intervención que desea hacer la jueza en la causa y funda el temor de parcialidad” de los fiscales.

Más adelante, Figueroa recordó que en agosto del año pasado, antes de que apareciera el cadáver de Facundo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había exigido al Estado argentino que investigara los hechos. En marzo de este año, el mismo organismo continental volvió a referirse al caso.

“Corresponde al Estado investigar de manera exhaustiva la totalidad de las hipótesis que han surgido a lo largo de la propia investigación, garantizando una adecuada participación a sus familiares y representantes” recordó la Comisión.

Con el apartamiento de Marrón, Casación dispuso enviar las actuaciones a la Cámara Federal bahiense. De allí, irían al Juzgado Federal 1, a cargo de Walter López Da Silva. En febrero pasado, al subrogar a Marrón, el juez autorizó el secuestro de teléfonos a los cuatro policías sospechados de participar en la desaparición de Facundo y su encubrimiento.

Tras comprobarse que faltaban aparatos de dos policías, los fiscales pidieron una nueva requisa y la imposición del secreto de sumario. López Da Silva accedió, pero al retomar la causa, Marrón se tomó doce días para rechazar el planteo de los investigadores y notificar a la defensa de los policías.

Desaparición y muerte

Facundo Astudillo Castro (20) fue visto por última vez el 30 de abril del año pasado cuando salió de su casa de la ciudad bonaerense de Pedro Luro rumbo a Bahía Blanca para ver a su novia.

Tras ser interceptado por la Policía por violar el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), nada más se supo de él hasta el 15 de agosto del 2020, cuando sus restos fueron hallados en un cangrejal de la localidad bonaerense de General Cerri.

La autopsia realizada por expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) determinó que el joven murió como consecuencia de una “asfixia por sumersión”.

Desde un primer momento, la madre de Facundo mantiene sus sospechas de que la Policía Bonaerense tiene responsabilidad en la desaparición y muerte de su hijo, y hasta pidieron en reiteradas oportunidades -sin éxito- la detención de los cuatro efectivos que lo retuvieron en la ruta mientras el joven caminaba hacia Bahía Blanca.

En tanto, en septiembre pasado un peritaje realizado por expertos en rastros de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) determinó que la ropa hallada en la mochila de Facundo estaba dañada “con algún elemento químico” y presentaba “cortes y puntazos”.

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