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Qué dice y dónde está el primer mensaje espacial para extraterrestres

Se cumplirán 50 años del lanzamiento de la sonda Pioneer 10. Secretos de un hito tecnológico.

Pioneer: “pionero”. El nombre fue creado en 1958 por la recién inaugurada NASA para uno de sus primeros proyectos de exploración espacial, pero recién alcanzaría su significado cabal con la sonda Pioneer 10, que se atrevió a cruzar –por primera vez en la historia– el cinturón de asteroides, aventurándose a los confines del Sistema Solar.

La exploración del Universo está marcada por grandes hitos anteriores a la Pioneer 10, desde el primer vuelo al espacio –por el soviético Yuri Gagarin, en 1961– a la llegada del hombre a la Luna, en 1969, por la misión Apolo 11.

Sin embargo, la sonda Pioneer 10 abrió una nueva etapa de investigaciones y fue la punta de lanza para expediciones acaso más conocidas hoy en día, como las de Voyager 1 y 2 (lanzadas en 1977) o el telescopio espacial Hubble (1990).

La sonda Pioneer y los preparativos para lanzarla al espacio, en los años '70. Foto: NASA.La sonda Pioneer y los preparativos para lanzarla al espacio, en los años ’70. Foto: NASA.

A 50 años de su histórico lanzamiento en Cabo Cañaveral (el 2 de marzo de 1972), la Pioneer 10 rompió con el “localismo” de la exploración espacial hasta entonces: es que, en el contexto del Sistema Solar, la Luna es como nuestro patio trasero, y Marte, apenas nuestro vecino de al lado.

La indagación efectiva sobre nuestro Sistema Solar (y, de allí, la Vía Láctea y el resto del Universo) comenzó con la partida de esta pequeña nave de 258 kilos, la primera en sobrevolar Júpiter y el resto de los planetas exteriores hasta perderse en el Cosmos a perpetuidad.

El gran desafío no era tanto qué decir sino cómo hacerlo de manera inteligente para seres que no fueran humanos.

Los creadores de la misión eran conscientes de que este era el primer objeto artificial que se adentraría en las profundidades del Universo, y por eso se decidió equipar a la sonda con el primer mensaje dirigido a la vida extraterrestre inteligente: una placa de aluminio de 15 x 23 centímetros, con la representación de un hombre y una mujer, la posición de la Tierra en el Sistema Solar y el de este en la galaxia.

La propuesta estuvo a cargo de Carl Sagan, por entonces asesor de la NASA, mucho antes de su éxito televisivo con la serie Cosmos. La placa sería la antecesora del disco de oro de las Voyager, un mensaje más completo, con imágenes y sonidos (incluido el himno del rock Johnny B. Goode, de Chuck Berry).

Una carta a las estrellas

La idea de enviar un mensaje en las Pioneer provino del periodista científico Eric Burgess, que convenció a Sagan, quien, a su vez, logró persuadir a la NASA de que era una buena idea.

Luego del visto bueno, Sagan armó un equipo reducido, que incluían al astrofísico Frank Drake, pionero en la búsqueda de vida extraterrestre, y a Linda Salzman, esposa de Sagan por ese entonces. Drake desarrolló los contenidos del mensaje junto con Sagan, mientras que Linda Salzman se ocupó de realizar las ilustraciones.

El gran desafío no era tanto qué decir, sino cómo hacerlo de manera inteligible para seres no humanos. Es un poco como jugar un Pictionary interestelar, con el riesgo de que los potenciales alienígenas protesten que “eso” no se parece a la definición que figura en la tarjeta.

El equipo que hizo posible el lanzamiento de la sonda Pioneer 10. El líder: Carl Sagan, que luego triunfaría con la serie Cosmos. Foto: NASA.El equipo que hizo posible el lanzamiento de la sonda Pioneer 10. El líder: Carl Sagan, que luego triunfaría con la serie Cosmos. Foto: NASA.

Drake y Sagan recurrieron a números binarios y representación de púlsares (estrellas que emiten una radiación periódica y regular) para mostrar de forma “imparcial” la proveniencia de la nave y su lugar en la Vía Láctea.

A pesar de todos sus cuidados, no se salvaron de la polémica. La parte inferior de la placa muestra un esquema del Sistema Solar, y el origen y trayectoria de la sonda, que se señala mediante una flecha: un símbolo cultural y, por lo tanto, únicamente de sentido para la humanidad.

Igualmente incomprensible se consideró el gesto de saludar con la mano en el dibujo del hombre. Justamente, las representaciones humanas fueron las más atacadas: feministas criticaron la supuesta posición subordinada de la mujer, debido a que quien saluda es el hombre; grupos de derechos humanos objetaron que la pareja era caucásica; sectores puritanos reprocharon la desnudez de las ilustraciones, a pesar de que se limitan a un contorno esquemático.

Esto último, incluso cuando el propio Sagan se había sometido a la autocensura al evitar indicar los labios vaginales en los genitales de la mujer (lo que habría supuesto un escueto trazo vertical de aproximadamente un milímetro). Paradojas de los Estados Unidos: a la vanguardia en la exploración de los confines del Universo y, a la vez, pudorosos al extremo en cuanto a la sexualidad, incluso desde el punto de vista estrictamente biológico.

Pionera en todo sentido

La Pioneer 10 tuvo una hermana gemela, la Pioneer 11, lanzada al año siguiente, cuyo objetivo principal era estudiar Saturno. Ambas eran idénticas –incluida la placa con el mensaje extraterrestre– y la construcción, que demandó unos tres años, estuvo a cargo de la empresa TRW Inc., a un costo para ambas naves de 380 millones de dólares (equivalentes a más de 2.500 millones de dólares hoy en día).

Así está ubicada la placa con el mensaje para extraterrestres en la sonda Pioneer 10. Foto: NASAAsí está ubicada la placa con el mensaje para extraterrestres en la sonda Pioneer 10. Foto: NASA

Uno de los objetivos de la misión era determinar qué tan seguro era atravesar el cinturón de asteroides. No se temía que fuera incapaz de esquivarlos, ya que los asteroides están muy separados entre sí, a una distancia aproximada de 1 millón de kilómetros uno de otro: la idea de una especie de laberinto plagado de pedruscos vagabundos pertenece a la ciencia ficción.

El temor, en cambio, radicaba en el choque con pequeñas partículas de polvo, que podrían dañar los instrumentos de navegación y estudio. La Pioneer 10 superó intacta el desafío, allanando el camino para las sondas que vinieron después.

La misión principal, sin embargo, era la exploración de Júpiter. Le llevó casi dos años alcanzar al gigante gaseoso, y a comienzos de noviembre comenzó a transmitir imágenes.

El 3 de diciembre de 1973 tuvo su mayor acercamiento al planeta, sobrevolándolo a 130.000 kilómetros, lo que le permitió obtener las imágenes más detalladas de Júpiter hasta el momento. Se consiguieron unas 500 fotografías, que se transmitieron en vivo a la Tierra.

Además de imágenes del planeta, se consiguieron también fotos de las lunas Ganímedes y Europa. La transmisión le reportó a la NASA un premio Emmy especial en 1974.

Ese mismo año, la NASA encargó un documental oficial sobre la expedición, titulado Odisea Júpiter. Con una duración de media hora, fue realizado por George van Valkenburg y hoy puede verse en su totalidad en su canal de YouTube.

En su momento, la Pioneer 10 fue el objeto más veloz creado por el ser humano. Alcanzó 132.000 Km/h.

Claramente, la mirada pública estaba puesta en la novedad que reportaba la exploración de los grandes planetas. Un mes después del despegue de la Pioneer 10 se lanzó la Apolo 16, con más hombres visitando la Luna, pero su repercusión fue mínima, sin punto de comparación con el interés mundial que despertó la sonda.

La placa que llevó la sonda Pioneer medía 15,2 x 22,9 centímetros. Foto: NASA.La placa que llevó la sonda Pioneer medía 15,2 x 22,9 centímetros. Foto: NASA.

Las imágenes de Júpiter fueron probablemente la parte más saliente de la expedición, pero la sonda contaba con instrumentos científicos para realizar 15 experimentos y mediciones científicas, entre los que se contaban: estudio de los campos magnéticos planetarios e interplanetarios; parámetros del viento solar; distribución, tamaño, masa, flujo y velocidad de partículas de polvo; ondas de radio y atmósfera de Júpiter.

Aunque la Pioneer 10 fue el primer objeto humano en cruzar las órbitas de los planetas exteriores (Saturno en 1976, Urano en 1979 y Neptuno, 1983), no envió imágenes de ninguno de estos cuerpos celestes, porque la cámara quedó inutilizada por la radiación de Júpiter durante su acercamiento al planeta.

Sonda veloz

En su momento, la Pioneer 10 fue el objeto más veloz creado por el ser humano. Al momento de su despegue alcanzó los 51.682 km/h, gracias a lo cual pudo escapar de la atracción que ejerce la fuerza de gravedad de la Tierra. Cuando llegó a Júpiter, el campo gravitatorio del planeta la impulsó hasta lograr increíbles 132.000 km/h.

Esto la convirtió en el primer objeto en lograr la velocidad de escape para dejar el Sistema Solar, es decir, la velocidad para superar la atracción que ejerce el Sol y mantiene “atados” a los planetas y demás cuerpos celestes que orbitan a su alrededor.

El destino de la Pioneer 10 estaba ahora en el espacio interestelar. Solo otras cuatro naves han logrado alcanzar la velocidad de escape: la Pioneer 11, las Voyager 1 y 2 y la más reciente New Horizons, lanzada en 2006.

El Ames Research Center (el centro de investigación de la NASA que lideró la misión de las Pioneer) emitió un comunicado destacando la importancia de la sonda en la historia de la exploración espacial:

“Este evento histórico marcó el primer acercamiento de los humanos a Júpiter y abrió el camino para la exploración del Sistema Solar exterior: para que la Voyager recorriera los planetas exteriores, para que Ulises saliera de la eclíptica, para que Galileo investigara Júpiter y sus satélites, y para que Cassini fuera a Saturno y sondeara Titán”.

Durante varias décadas, la Pioneer 10 fue el objeto artificial más alejado de la Tierra, hasta que fue superada el 17 de febrero de 1998 por la Voyager 1. Casi un año antes, el 31 de marzo de 1997, había finalizado oficialmente la misión.

Sin embargo, la sonda continuó enviando señales por un tiempo, hasta que se perdió todo contacto el 23 de enero de 2003. Hoy sigue siendo el segundo objeto más alejado de nuestro planeta, a más de 19.000 millones de kilómetros de la Tierra, en dirección a la constelación de Tauro. Viaja a una velocidad crucero de más de 43.000 km/h, aunque se espera que en abril de 2023 sea superada por la Voyager 2.

El legado de la sonda Pioneer 10 continúa hasta nuestros días. La cámara principal del rover Perseverance –que descendió sobre la superficie de Marte en febrero de 2021– contiene una placa con varios dibujos, que sirve para calibrar la imagen. Uno de estos dibujos es la célebre imagen del hombre y la mujer que hizo su primera aparición en la Pioneer 10. Un reconocimiento para la nave que descorrió los velos del espacio exterior y nos mostró el largo camino a recorrer.

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