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Un informe de la OEA y dos de la DEA alertaron sobre el aumento del consumo del fentanilo en Argentina

Aníbal Fernández y Patricia Bullrich se trenzaron en una dura polémica sobre este caso y el análisis de esos informes como para aumentar los controles para evitar que esa droga de consumo legal pasase al mercado de los narcos.

Dos informes de la DEA y uno de la Organización de Estados Americanos (OEA) alertaron desde mediados del año pasado sobre el aumento del consumo ilegal del fentanilo, que es un opiáceo de origen sintético usado en medicina.

En la polémica entre el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, y su antecesora Patricia Bullrich se discutió sobre si había alertas extranjeros sobre este opiáceo que habría sido la causa de la droga envenenada en la villa llamada Puerta 8 de la localidad bonaerense de 3 de Febrero. La Justicia aún no terminó de peritar la droga secuestrada para tener un informe definitivo sobre la presencia de fentanilo, pero es una hipótesis firme.

Bullrich lo mandó a “leer” a Aníbal luego de que éste dijera que es una “boca sucia” en alusión a estos informes, algunos de los cuales incluso son de carácter público.

La ex ministra de Mauricio Macri comparó el crecimiento de la importación de fentanilo en los últimos dos años con el ingreso de 50 toneladas de efedrina a la Argentina entre el 2006 y el 2007.

La importación de fentanilo pasó de una cantidad equivalente a 218 mil dólares a otra, a 1.300.000 dólares, es decir un incremento del 695 por ciento. Aníbal retrucó diciendo que aumentó la importación se debió al mayor consumo médico para amortiguar el dolor de pacientes de Covid-19 y enumeró los decomisos que hicieron las fuerzas de seguridad de fentanilo y sustancias parecidas que circulaban en forma ilegal.

Aníbal Fernández y Patricia Bullrich, trenzados en un debate sobre el caso de la droga envenenada.Aníbal Fernández y Patricia Bullrich, trenzados en un debate sobre el caso de la droga envenenada.

Bullrich se equivocó al decir que era un precursor químico, pero acertó en cuanto a las alertas sobre el fentanilo, una droga de uso medicinal pero que también usan los narcos para cortar la cocaína.

De Aníbal depende el registro de precursores químicos por el cual se peleó a muerte con el ex titular del SEDRONAR José Granero en la segunda presidencia de Cristina. Finalmente, pasó al ministerio de Seguridad. Si bien el fentanilo es una droga de uso legal, si la prescribe bajo control.

Una de las alertas a la que aludió Bullrich es un informe de Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA escrito por el experto Juan Carlos Araneda de julio de 2020.

El informe recordó que el fentanilo está sometido a fiscalización internacional desde 1964 y que “es 100 veces más potente que la morfina”. Por eso razón se lo usa en medicina como un tratamiento para el dolor.

Sin embargo, empezó a ser usado por el narcotráfico y entre 1999 y 2018, junto a otros opioides “estuvieron involucrados en 446.032 muertes en los Estados Unidos”. En 2019, la CICAD/OID realizó una investigación sobre opioides y otras drogas emergentes en Argentina, México, Perú, República Dominicana y Uruguay.

En los principales hallazgos de la investigación en Argentina se descubrió que “la demanda de tratamiento por opioides es baja (en los hospitales)”.

Pero su consumo “es mayor en los trabajadores de la salud que en pacientes en tratamiento”. Los consumidores son “predominantemente varones mayores de 30 años” aunque hay, también, “una mayor proporción de mujeres”.

“La mayoría desarrollaron la dependencia luego de ser tratadas con medicamentos opioides”, acotó.

En cambio, el consumo de “heroína tiene una demanda y prevalencia de consumo bajas”. Destacó que “los opioides más consumidos sin prescripción médica son el tramadol y la morfina

En cuanto a los trabajadores sector salud afirmó el informe de la CICAD que es “un consumo sin indicación médica de fentanilo y sus derivados es habitual, vía de administración inyectable”.

En las conclusiones, el informe de la OEA para Argentina y Uruguay dice que “es preocupante allí el consumo de diversos medicamentos opioides de forma inyectada”.

“Se observó también el consumo de parches de fentanilo o su uso en forma inyectada. Fuera del sector salud, se consumen el tramadol, morfina y suboxone se usan sin indicación médica”, finalizó el informe.

La agencia antinarcóticos de Estados (DEA) preparó un informe en abril 2020 donde advirtió sobre el avance del consumo ilegal de fentanilo en América Latina y aclaró que es una droga incluía en el registro de sustancias controladas por los Estados Unidos.

Otro informe de la DEA de junio 2021 señaló que “las personas adictas al fentanilo que dejan de consumirlo pueden experimentar varios síntomas de abstinencia que a veces comienzan apenas unas pocas horas después de haber consumido la droga por última vez”.

Estos síntomas incluyen: “dolores en músculos y huesos, problemas para dormir, diarrea y vómitos, escalofríos con “piel de gallina”, movimientos incontrolables de las piernas y deseos intensos de consumir la droga”.

La pregunta entre los expertos en narcotráfico es si inteligencia criminal de los ministerios de seguridad nacional y provincial en base a estos informes incrementaron los controles de fiscalización para que el fentanilo no fuera derivado al mercado de drogas.

Si bien el fentanilo no es un precursor químico, el aumento de su consumo parece al salto que tuvo la efedrina entre el 2006 y el 2007 cuando pasó de dos kilos por año a un total de 50 toneladas. Eran importadas desde China y la India y contrabandeadas luego a México para producir metanfetaminas con destino al mercado de Estados Unidos. Fue un negocio de 500 millones de dólares en la Argentina.

El triple crimen de General Rodríguez​

Bullrich tocó un punto sensible del actual ministro de Seguridad. Nunca se probó que Aníbal Fernández fuera “la morsa” de la que habló la esposa del asesinado empresario Sebastián Forza, quien aportó 200 mil dólares la campaña presidencial de Cristina Kirchner. Forza fue una de las víctimas del caso conocido como el triple crimen de General Rodríguez.

Gracias a una investigación del ex fiscal de Mercedes, Ignacio Bidone, por ese crimen fueron condenados los hermanos Lanatta y Schillaci pero nunca se descubrió al autor intelectual que sería “la morsa”.

En cambio, la jueza María Servini por el tráfico de efedrina procesó a dos ex funcionarios de la SEDRONAR de la época de los Kirchner, dos de los hermanos Zacarías –uno era secretario del ex presidente Néstor Kirchner- y el otro es un puntero K llamado Jorge Lazota, “hermano de un ex jefe de comisarios de abordo del avión presidencial Tango 01 de la época de Néstor y Cristina Kirchner”.

Y en diciembre pasado, Servini pidió a Interpol la detención de cuatro empresarios mexicanos que eran cómplices de los argentinos.

Además, la jueza habría identificado al espía que los Lanatta llamaban “Máximo” y los habría ayudado a concretar su cinematográfica fuga de la cárcel de General Alvear.

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