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¿Dolor en el pie? Puede ser fascitis plantar: síntomas y cómo aliviarlo

Es más frecuente entre corredores y personas con obesidad. Aconsejan no subestimarlo para evitar consecuencias mayores.

Se la conoce más por los malestares que provoca que por su nombre. La fascitis plantar es descripta por quienes la sufren como un “dolor en el pie” a secas que, si se lo subestima, puede derivar en molestias crónicas, entre otras consecuencias.

Se presenta como un dolor punzante en el talón que suele experimentarse con mayor intensidad al dar los primeros pasos en la mañana, al estar mucho tiempo de pie o al levantarse después de pasar mucho tiempo sentado o acostado. Pese a que va disminuyendo al entrar en movimiento, la mejoría es solo momentánea.

Es más frecuente entre los corredores, en personas con obesidad,  en quienes tienen pie plano o que usan calzado inadecuado. La edad es otro factor que influye: es más común entre los 40 y 60 años. En los deportistas, el dolor suele empeorar después del ejercicio, no mientras se está en actividad.

El dolor suele ser más intenso al dar los primeros pasos tras levantarse. Foto Shutterstock.El dolor suele ser más intenso al dar los primeros pasos tras levantarse. Foto Shutterstock.

Qué es la fascitis plantar

“La fascitis plantar es una de las patologías más comunes que afectan al pie. Se trata de un dolor localizado en la zona de apoyo del hueso calcáneo (localizado en el talón), que se percibe ante una descarga de peso, y se manifiesta a partir de un engrosamiento del tejido que se encuentra entre la piel y los músculos, llamado fascia plantar”, explica Abigail Lara, kinesióloga y fisiatra de la Universidad ISALUD.

La especialista destaca que son varios los factores que favorecen su desarrollo. “Los más comunes son la forma del pie del paciente (plano o cavo), el mayor índice de masa corporal grasa que presentan las personas con sobrepeso u obesidad, la disminución de movilidad que puede ocurrir en adultos mayores o la sobrecarga de entrenamiento en deportistas, entre otros”, enumera.

En los deportistas, explica, puede presentarse como consecuencia de las reiteradas compresiones a nivel plantar, mientras que en personas con obesidad el exceso de peso ejerce una presión adicional sobre el pie.

También tienen mayor predisposición a presentar este cuadro las personas con ocupaciones que demandan pasar mucho tiempo caminando o de pie (docentes, operarios, entre otros).

Recomiendan no usar tacos muy altos. Foto Shutterstock.Recomiendan no usar tacos muy altos. Foto Shutterstock.

Perder el miedo al movimiento

Los especialistas desaconsejan diferentes tipos de conductas que se ven a menudo en personas con fascia plantar: subestimar el dolor y no tratarlo (lo que puede volverlo crónico), cambiar la manera de caminar como una forma de aliviarlo (que puede provocar problemas en pies, rodillas cadera o espalda) o evitar el movimiento por miedo a sentir más dolor.

“Una vez finalizada la etapa aguda de dolor, el miedo a que vuelva a aparecer el síntoma causado por la actividad le impide al paciente poder continuar con el ejercicio físico que venía realizando”, comenta sobre el último punto Lara.

Y añade: “Según la guía clínica de JOSPT (Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy), la fascitis puede demorar en recuperarse entre 12 y 14 meses con o sin tratamiento, aunque con el trabajo correcto de kinesiología que incluye la terapia manual combinada con ejercicios, se pueden obtener mejores resultados en plazos de tiempo más cortos”.

En el caso de las personas con fascitis plantar habituadas a hacer ejercicio físico en forma regular, suspender por completo la actividad no es el camino adecuado, sostiene la kinesióloga. En cambio, “debe priorizarse el movimiento correcto como solución a la patología”.

“Esto aplica también para las situaciones en las que antiguamente se recomendaba el reposo, pero desde hace ya algunos años, la evidencia científica y la experiencia práctica como profesionales de salud nos demuestra lo contrario: el movimiento correcto siempre es lo más recomendable”, subraya.

“Este dependerá de cada individuo, tras el análisis del movimiento correspondiente por parte del profesional, en este caso, del kinesiólogo, respecto de la pisada, los ejercicios que generan o no irritación o dolor, entre factores”, finaliza.

El tratamiento ayuda a evitar que el dolor se cronifique. Foto Shutterstock.El tratamiento ayuda a evitar que el dolor se cronifique. Foto Shutterstock.

Consejos para reducir el dolor

Más allá de la indicación de consulta y atención profesional, un artículo de la Clínica Mayo de Estados Unidos ofrece una serie de medidas de cuidado personal que pueden ayudar a reducir el dolor.

Mantené un peso saludable. El peso extra puede aumentar la tensión en la fascia plantar.

Elegí un calzado con buen apoyo. Elegí suelas gruesas, buena plantilla y amortiguación adicional. Si usás tacos, que sean bajos o no demasiado altos.

✔No camines descalzo.

No uses zapatillas deportivas gastadas. Reemplazá el calzado deportivo viejo antes de que pierda soporte y deje amortiguar tus pies.

Cambiá de actividad. Probá un deporte de bajo impacto, como nadar o andar en bicicleta, en lugar de caminar o trotar.

Aplicá hielo. Aplicá una bolsa de hielo cubierta de tela sobre el área de dolor durante 15 minutos tres o cuatro veces por día para ayudar a reducir el dolor y la inflamación.

Estirá los arcos. Los ejercicios caseros simples pueden estirar la fascia plantar, el tendón de Aquiles y los músculos de la pantorrilla.

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